¿Te has planteado qué objetivo tienen las empresas? 

Y no, no nos referimos a generar beneficios

L

as empresas que se crean y salen al mercado nacen con la intención de cubrir alguna necesidad que tengan los consumidores. Es decir, los supermercados existen porque la gente necesita alimentos y diferentes productos para subsistir, las operadoras de telecomunicación existen porque las personas necesitamos comunicarnos a largas distancias, los servicios de transporte y los fabricantes de automóviles… Podríamos seguir así con todas las empresas y servicios que existen, pero creemos que ya os podéis hacer una idea.

Hoy os vamos a hablar de qué es el objeto social de una empresa, en qué consiste y cómo podemos concretarlo a la hora de establecer una empresa.

¿Qué es el objeto social de una empresa?

El primer paso es definir bien a qué nos referimos por el objeto social de una empresa. De forma simple, el objeto social de una empresa se refiere a las actividades que realiza dicha empresa, es decir, el fin para que el que se crea dicha entidad. Puede sonar simple, pero el objeto social de una empresa es de vital importancia por diferentes motivos. Para el cliente es evidente, sin embargo, dependiendo de cuál sea este objetivo social esto puede afectar de diferentes formas a la dicha empresa.

trabajo, compañeros, convivencia

Para empezar, si este no queda bien detallado es posible que la compañía no pueda ser inscrita en el Registro Mercantil. De ahí que por norma general, cuando uno se plantea cómo escribir el objeto social de una empresa, las entidades suelan fijar un objeto social bastante amplio. Por esta misma razón, el objeto social tiene que establecer las actividades principales que va a realizar la empresa y además otras posibles acciones que pueda desempeñar en el futuro ante el crecimiento de sus actividades o de su modelo de negocio.

Pero esta no es la única razón por la cual establecer el objeto social de una empresa es importante. Dependiendo de cuál sea dicho objeto social, esto puede afectar a los impuestos que debe pagar dicha compañía y su fiscalidad, las formalidades que hay que cumplimentar, las normas contables por las que se regirá…

El problema es que a la hora de redactar este objeto social pueden surgir dudas y es importante hacerlo bien, ya que si llega el caso en el que el registro de nuestra sociedad se rechaza, habrá que reformular y subsanar esos fallos, produciendo retrasos y aumentando costes.

¿Cómo debe ser el objeto social de una empresa?

Llegados a este punto, cabe plantearse cómo debemos plantear y redactar el objeto social de una empresa para evitar posible errores y retrasos a la hora de registrar a nuestra compañía. Tenemos claro que debe ser lo más amplio posible y que registre tanto nuestras actividades a más corto plazo como a más largo plazo. Pero ¿en qué se traduce esto?

Para empezar hay que hacer un buen análisis de cuáles van a ser las actividades de una empresa, puesto que no tiene por qué tener una única actividad. Una empresa puede ser productora, distribuidora y comercializadora de un producto o simplemente cubrir una de las partes de ese proceso. Dependiendo de cuánto abarque dicha empresa, su objeto social variará sustancialmente.

Pero eso no es todo, si la compañía tiene un modelo de negocio que se expande de manera horizontal y no vertical, su objeto social se ampliará todavía más. A la hora de realizar la definición de los objetos sociales de nuestra empresa de manera clara y sin dar lugar a errores, podemos hacer uso de los códigos que aparecen en el IAE o el CNAE:

CNAE

Clasificación Nacional de Actividades Económicas que ofrece un listado y un código a cada actividad económica que se puede realizar y está estandarizado en muchos formularios tanto oficiales como de empresa. Dentro de la propia CNAE, la clasificación incluye 21 grupos que van desde la A hasta la U y dentro de estos existe una subdivisión numérica hasta completar todas las actividades registradas en España.

IAE

El IAE hace referencia al Impuesto de Actividades Económicas, un impuesto gestionado por los ayuntamientos y que hace distinciones entre las actividades empresariales, profesionales y artísticas. Dentro de estas tres secciones, existen diferentes divisiones y epígrafes hasta completar un amplio abanico de actividades.

Con la información proporcionada por estas dos clasificaciones podrás asegurar que el objeto social de tu empresa estará bien definido.

A tener en cuenta: Índice de Precios de Consumo (IPC) 

Cuando una empresa se plantea expandir su negocio fuera de su actividad principal, puede tomar la decisión de hacer esa integración de forma vertical o de forma horizontal.

Pongamos un ejemplo de una empresa que fabrica prendas de ropa que luego vende esas prendas a un tercero para que las comercialice. Un ejemplo de expansión vertical sería si además de fabricar esas prendas de ropa, abriese su propia tienda para vender sus prendas sin tener que depende de un tercero.

En el caso de una expansión horizontal, sería si esa tienda de ropa además de hacer prendas decidiese expandir su negocio hacia la manufactura de calzado o accesorios de moda. Esta integración se podría hacer a través de una creación de una nueva marca o la adquisición de una existente. 

¿Dónde ver el objeto social de una empresa?

Por otro lado, si eres inversor y quieres ver cuál es el objeto social de una empresa en la que quieras invertir, o si quieres tomar como referencia alguna empresa que desarrolle una actividad similar a la de tu compañía, puedes ver el objeto social de una empresa en el Boletín Oficinal del Registro Mercantil.

Otro sitio en el que puedes comprobarlo, si hablamos de compañías grandes, es en sus cuentas anuales, ya que en las memorias del año debe aparecer el objeto social de la empresa.

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