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Has sido añadido al grupo “Cena Navidad 2018” y un escalofrío recorre tu cuerpo

Además de las luces, los regalos y las compras propias de esta época, una de las citas ineludibles de estas fechas son las cenas de Navidad. Aprovechamos estas fiestas para reunirnos con nuestros amigos y parientes más cercanos y poner el punto y final al año con una celebración. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y las cenas de Navidad pueden suponer más peligros de los que nos gustarían… Aunque estamos seguros de que eso ya lo sabes.

Por eso, para que no te pille desprevenido hemos elaborado una serie de consejos para que sobrevivas a la temporada de cenas de Navidad. Da igual que sean con amigos, con los compañeros de trabajo o con la familia, con estas indicaciones conseguirás evitar todos los conflictos que pueden ocurrir en estas reuniones de fin de año.

Cenas de empresa

Céntrate en disfrutar, no es un día de trabajo
Este tipo de cenas son momentos distendidos en los que hay que dejar los problemas de trabajo aparcados en la oficina. Así que no aproveches ese día para comentarle a tu jefe esa idea visionaria que tienes o para echarle en cara a un compañero que no entregó ese informe a tiempo. Tómate un refrigerio, cómete unos canapés y tiende lazos con tus compañeros de mesa. A nadie le gusta que le agüen la fiesta y menos en Navidad.
Tómate una copa, pero no te pases
A ver, es un momento de celebración, por lo que no está mal tomarse una copa. Pero una. Y no, no nos vale una cerveza, una copa vino, un cubalibre y un chupito (eso es aún más peligroso). Da igual que tu controles, en estos casos la excusa de ‘si ya saben cómo me pongo pa’ qué me invitan’ no valdrá. Si no, imagínate con qué cara vas a mirar a tu jefe el día siguiente después de haber “bailado” encima de la mesa con la corbata en la cabeza. Mejor no te hagas pasar por eso.
Atento a la hora
Por norma general, las cenas de Navidad suelen comenzar entre las 21:00 y las 22:00. Entre entrantes, plato principal, postre y copa… fácil que te den las 00:00. Aquí viene una de las decisiones más importantes de la noche, ¿sigues con la fiesta y mañana vuelves al trabajo con las ojeras de un oso panda o es la hora de volver a casa? Bueno, nosotros somos partidarios de que una retirada a tiempo siempre es una victoria, aunque siempre te puedes pedir el día siguiente y disfrutar de la noche con tus compañeros.

Cenas de amigos

Las rencillas personales para otro día
En todos los grupos de amigos hay algunos con los que te llevas mejor, otros con los que te llevas peor e incluso alguno con los que no te llevas. Pero en este día deja a un lado los problemas que tengas con ese colega que no te ha devuelto tu libro después de un año o el que te debe todavía quince euros del taxi que compartisteis. Al fin y al cabo si sacas esos temas no vas a conseguir nada más que crear mal ambiente y que no te inviten a la próxima cena de Navidad. Aunque si ese es tu objetivo, ya sabes qué hacer.
No seas tacaño
Nos guste o no, las navidades son un momento del año en el que nuestra cuenta corriente se va a quedar tiritando (benditas pagas extras). Así que, si ya te has aventurado a ir con tus amigos al nuevo restaurante de moda de tu ciudad y proponen pagar a escote, no seas el único que se niega a no hacerlo. Como diría alguno, de perdidos al río, de otra forma lo único que generarás es mal rollo y lo que podía haber sido una noche de diversión se convertirá en una noche de tensión.

Cenas con la familia

Deja a un lado las conversaciones políticas
Las reuniones con las familias pueden ser como un paseo por un campo de minas. El mejor buscaminas que consigue que nuestra cena de Navidad no salte por los aires es evitar las discusiones políticas. Si tienes el típico cuñado que intenta pincharte, no entres al trapo, lo que puede ser una conversación tonta se puede tornar en una discusión que termine con la comida por los aires y con tu madre pidiendo calma. Es mejor que te centres en escuchar las anécdotas de tu abuela en el pueblo.
Si eres el anfitrión, hasta el final
Este año te ha tocado a ti organizar la Nochebuena/Nochevieja. Lo sentimos, estarás presente en nuestras oraciones. Sin embargo, ya que te ha tocado lo suyo sería que seas un anfitrión de diez para que tu familia no te recuerde durante todo el año siguiente lo desastrosa que fue la Navidad que te tocó preparar. Aunque no te apetezca, organiza bien el banquete, planifica hasta el último detalle y deja a todos bien contentos. Recuerda que el capitán es el último en abandonar el barco.

El consejo más importante de para las cenas de Navidad: Si no te apetece ir, plantéate no hacerlo

Parece obvio, pero muchas veces la presión social nos hace asistir a eventos a los que no queremos ir. Por eso, te recomendamos hacer un ejercicio de reflexión y que te pienses dos veces no hacerlo. Evidentemente no podrás hacerlo siempre (estaría bastante feo que no te reunieses con tu familia en Nochebuena o Nochevieja…), pero hay otras situaciones en las que hacer una bomba de humo es la mejor opción.

Piénsalo, si no vas a las cenas de Navidad podrás evitar hacer el ridículo delante de tu jefe, tener que aguantar a ese compañero que siempre te da la tabarra sin venir a cuento o tener jaleo con ese amigo de la infancia al que ya no soportas mucho. Pero claro, también recuerda que perderte este tipo de cenas te pueden excluir de otras en el futuro o que, simplemente, habrás desaprovechado la oportunidad de pasar un buen rato con tu gente más cercana. Sea como sea, la decisión siempre es tuya.