Llevar una casa es muy complicado

Tanto como lo puede ser un trabajo en oficina, en tienda, etc.

Si lo pensamos detenidamente, llevar el control del presupuesto familiar se puede asemejar bastante a llevar una pequeña empresa. Asegurarte de pagar todas las facturas, que todo el mundo disponga de lo necesario para hacer su día a día, hacer previsiones de posibles contingencias futuras… El problema es que, además de todo esto, también tenemos que atender a nuestros trabajos que, como poco, nos tendrán “distraídos” de esta gestión al menos unas ocho horas al día.

Por eso, cualquier ayuda es buena en el día a día en la gestión de nuestra contabilidad doméstica, más si nos planteamos unas metas de ahorro. Hoy en nuestro blog os vamos a ofrecer una serie de consejos para llevar una contabilidad doméstica perfecta.

Empieza por lo básico: organiza tus ingresos, gastos y haz una lista de fijos y variables

El primer paso es evidente, pero al mismo tiempo es el más importante y por ello hay que incidir en él. ¿Sabes cuánto dinero entra de forma mensual en tu casa? Seguro que sabes cuánto cobras (o quizás no, conocemos a gente así), pero si no vives solo igual ya no tienes una estimación exacta de cuanto ingresa tu pequeña empresa familiar en total. Entonces, ¿cómo vas a llevar una buena contabilidad doméstica?

Hay muchas unidades familiares cuya rutina de contabilidad consiste en ir viendo como entra la nómina y cómo va saliendo con el paso de los días y las facturas que van llegando. Es decir, viven en el día a día. Y bueno, tampoco vamos a decir que esté mal de por sí, pero está claro que si te planteas unas metas de ahorro no es el mejor método de conseguirlo. Por tanto, siéntate un día, echa un vistazo a tus nóminas y a las de las personas que aporten ingresos en tu hogar y descubrid cuánto ganáis al mes. Quizás hasta os sorprendéis.

Y eso por la parte de los ingresos pero ¿qué pasa con los gastos? Queda claro que si tenemos que ser conscientes de lo que ganamos, casi más aún de lo que gastamos. Más importante que saber CUÁNTO gastamos es saber en QUÉ gastamos. A la hora de especificar esto debemos ser conscientes de que va a haber una parte importante de nuestra contabilidad doméstica que vaya a gastos fijos: el alquiler o hipoteca, los gastos de luz, agua, gas, comida, colegio o formación…

De estos no nos podemos librar y posiblemente sean los que más peso tengan en nuestra contabilidad familiar. Ahora bien, el restante… ¿en qué te lo gastas? Ahí es donde debemos llevar un buen control y te vamos a decir cómo.

Modula tus gastos con estos consejos 

Como ya hemos dicho anteriormente, vamos a tener que hacer siempre frente a una serie de gastos fijos, sin embargo, eso no quiere decir que no podamos modularlos. En nuestro blog somos conscientes de lo que cuesta ahorrar (más en este tipo de cosas) y por eso os proponemos una serie de artículos con los que hacerlo más fácil:

Ahorra con la lista de la compra

Gastamos una parte importante de nuestros ingresos en la compra pero ¿podemos ahorrar? La respuesta es SÍ y te enseñamos a hacerlo sin renunciar a la calidad.

Ahorra en los gastos fijos de la casa

Luz, agua gas… gastos fijos que merman nuestros ingresos mes a mes, pero hay formas de reducirlos y te enseñamos cómo hacerlo con algunos consejos.

Aplicaciones para el control de la contabilidad doméstica

En la actualidad hay un montón de aplicaciones y formas en las que podemos llevar un mejor manejo de nuestro presupuesto familiar. Uno de los métodos más clásicos es el control de la contabilidad doméstica con Excel, el programa de tablas de Microsoft. Este no solo es útil para cualquier trabajo de oficina, sino que te puede ayudar fácilmente a categorizar todos tus gastos y saber en qué partidas estás gastando más o menos. Te proponemos hacer una lista con los siguientes gastos:

Gastos del hogar

Aquí meteríamos a los mencionados anteriormente y que se llevarán la mayor parte de nuestros ingresos.

Gastos de transporte

En nuestro día a día necesitamos movernos para ir al trabajo, llevar a los niños al colegio, ir a la universidad etc. Pero ya no solo eso, si hacemos alguna escapadita al monte o cogemos un tren para otra ciudad podemos meterlo aquí.

Ten en cuenta que también puedes meterlos dentro de los gastos fijos (si hablamos de los transportes a obligaciones) o en los gastos de ocio/entretenimiento.

Gastos del día a día

Aquí podríamos incluir los gastos de comida, productos de limpieza y del hogar, ropa que podamos necesitar (necesitar, no caprichos), zapatillas… Gastos que podamos necesitar en nuestro día a día.

Gastos de ocio y entretenimiento

El ocio es importante en nuestras vidas y también tiene que haber una partida del gasto dedicada a ello. Cine, música, eventos, viajes, literatura…

Ahorro
Esta es la parte que dedicamos al ahorro y las inversiones. Después de todos los gastos, debería haber una parte de tus ingresos que apareciese aquí.

Con esta contabilización de los gastos puedes tener más o menos claro en qué y cuánto te estás gastando tus ingresos. De todas formas, si el Excel no es lo tuyo, ahora mismo la mayoría de aplicaciones de banco te permiten segmentar tus gastos para saber a dónde va tu dinero.

Si no es tu caso, hay en la actualidad una gran cantidad de aplicaciones que te ayudarán.

Dos formas de ahorro para la contabilidad doméstica: método Kakebo y método 50-30-20

Además de los medios mencionados, tenemos una solución para los más analógicos: el método Kakebo. Además, te lo presentamos hoy en forma de vídeo:

Con esto ya tienes una amplia variedad de opciones para llevar la contabilidad doméstica de tu casa. De igual forma, si todavía no sabes cómo organizar tus gastos tenemos otro método de gestión con el que ahorrar: El método 50-30-20. A modo de resumen, este método consiste en dedicar un 50% de tus ingresos a gastos fijos, un 30% dedicado al ocio y un 20% dedicado al ahorro.

No decimos que quizás tener que llevar las cuentas de la contabilidad doméstica no pueda llegar a ser algo tedioso, pero si tenemos claro nuestros objetivos, podremos conseguir hacerlo de forma fácil. Tan solo hay que elegir una metodología, ¿cuál es la tuya?

Habla con un experto

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