¡Llegas las rebajas!

Es el momento de dar rienda suelta a tu tarjeta y comprar todas esas cosas que necesitas

A

unque, queremos hacerte una pregunta antes de que pases por caja o que le des al botón de COMPRAR en el carrito de tu e-commerce favorito: ¿de verdad necesitas TODO lo que piensas comprar en estos días? Tampoco pretendemos ser adivinos, pero estamos seguros de que habrá, al menos, un caprichito que te vas a llevar a casa solo “porque está a muy buen precio”.

No nos entendáis mal, somos los primeros a los que nos encantan las ofertas, pero también somos conscientes de que el gasto hay que hacerlo con cabeza. Si no, ¿cómo pretendemos ahorrar para la jubilación? Por eso mismo, hoy en nuestro blog os vamos a dar una serie de consejos para que mantengáis la cabeza fría en los días de ofertas y os paréis a pensar un segundo antes de comprar de forma compulsiva.

¿Por qué compramos compulsivamente?

Para hacer frente a la compra compulsiva, que puede llegar a ser un problema, hay que entender primero la raíz de este. Dada la sociedad en la que vivimos, nadie está libre de caer de vez en cuando y comprar algo que no le resulta necesario. Cosas que en el momento pensamos que “necesitamos” pero que, más tarde, somos conscientes de que podíamos haber dejado en la tienda.

Como decimos, es algo normal que nos puede pasar a todos de vez en cuando. Sin embargo, se convierte en un problema cuando nos hacemos adictos a esa sensación de bienestar que, pasado un tiempo, se convierte en ansiedad por comprar.

Sin embargo, cabe destacar que no hace falta realizar compras constantemente para padecer este trastorno. Pasar mucho tiempo yendo a comprar o planificando compras que luego no se efectúan también es síntoma de adicción.

Si se llega a este punto, estaríamos hablando de un Trastorno de Compra Compulsiva (TCC). En cuanto a las causas, podemos diferenciar dos como detonantes para el desarrollo de este trastorno. La primera sería asociar la compra y todo el proceso que nos lleva hasta ese momento con el placer. Cuando se empieza a sentir placer por el simple hecho de comprar, se puede tender a hacerlo de forma habitual, dando lugar al trastorno.

Por otro lado, se puede desarrollar cuando la persona que sufre este trastorno utiliza la compra a modo de evasión de la realidad, como una forma de evitar los problemas de la vida real. Estas personas utilizan las compras como vías de escape que les hacen olvidar las dificultades a los que no quieren hacer frente.

Cómo evitar la compra compulsiva: cinco consejos para controlar el gasto

Dicho esto, que de vez en cuando realices una compra compulsiva tampoco es problemático. La cuestión es convertirlo en un hábito. Pero no te preocupes, con esta serie de consejos conseguirás reconocer si vas a cometer una compra compulsiva y frenarla.

Espera unos minutos antes de comprar

¡Has visto la nueva taza de tu serie favorita y tiene que ser tuya! ¿De veras? Antes de echarla al carro, vete a dar una vuelta, sigue comprando las cosas que necesitas y ahora dinos, ¿esa taza era una compra impulsiva?

Pregúntate: ¿de verdad necesito esto?

Es una prueba de fuego, pero la compra impulsiva se llama así por eso mismo, nos dejamos llevar por el impulso. Por ello, tenemos que usar la razón. Antes de lanzarte a por el nuevo iPhone XIV, pregúntate: ¿de verdad tengo que gastarme cientos de euros si mi smartphone sigue funcionando? Creo que ya sabemos la respuesta…

Planea tus compras

Es tiempo de rebajas y hay que aprovecharlo, estamos de acuerdo. Pero no es momento (ahora, ni nunca) de dejar nuestra cuenta en números rojos. Por ello, haz una lista de cosas que necesites y, venga, también date un capricho, pero ciérrala y no mires más allá. El truco está en ponerse un objetivo y ceñirse a él.

Si estás triste o desanimado, no compres y busca otra actividad

Como ya hemos dicho, uno de los principales culpables del TCC es que utilizamos la compra a modo de evasión de la realidad y, por eso, es posible que cuando te sientas triste tengas el impulso de comprar. Pero recuerda: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento lleva a la compra compulsiva, y la compra compulsiva lleva al lado oscuro

Ponte un presupuesto

Cuando vamos a comprar en rebajas, es fácil caer en la tentación. Primero coges algo de ropa, luego un aparato electrónico, aprovechas el 3×2 en pelis y al final te llevas un montón de cosas que están “a muy buen precio”. Pero al pasar por caja, la dolorosa asciende a muchos euros. Mejor ponte un presupuesto y, mientras compras, echa cuentas para no pasarte. Seguramente no será tan divertido, pero llegarás tranquilo a fin de mes…

Evitar la compra compulsiva no quiere decir que renuncies a las ofertas

Si bien es cierto que las rebajas son una prueba de fuego para los que compran compulsivamente, también es el momento perfecto para aprovechar y comprarte algo que necesites a buen precio o, por qué no, darte un capricho.