¿Cuántas horas te pasas con el móvil al día?

De camino al trabajo, en el trabajo, mientras estás con amigos, antes de irte a dormir…

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i lo pensamos detenidamente, es fácil que nos pasemos gran parte del día con nuestro smartphone en la mano. Muchas veces por ocio, otras por trabajo, a veces por puro aburrimiento… En nuestro país, el uso de este dispositivo se ha vuelto tan fundamental que nos pasamos más de dos horas de media diarias enganchados, convirtiéndonos en el quinto país del mundo que más tiempo usa el smartphone. 

Ahora bien, ¿cómo distinguimos el buen uso de nuestro móvil con la adicción? Hoy en nuestro blog os vamos a explicar cómo averiguarlo. Además, arrojaremos un poco de luz sobre por qué podemos volvernos adictos al smartphone y cómo podemos desengancharnos y hacer un buen uso de la tecnología.

¿Por qué nos enganchamos al móvil?

La adicción a estos dispositivos cada día es más importante y ya recibe el nombre de nomofobia, un acrónimo de no mobile phone phobia (algo así como fobia a no tener el móvil). Pero ¿por qué desarrollamos esta adicción? No hay una única respuesta a esta pregunta. Hay varios factores que pueden desembocar en engancharse a tu smartphone. Una de las posibles causas que provocan la adicción al móvil es que puede ser catalizador de otras adicciones.

Al fin y al cabo, en nuestro smartphone tenemos acceso a multitud de cosas que pueden causarnos dependencia: redes sociales, juegos, vídeos… Esta cantidad de posibilidades abre la puerta a que desarrollemos otro tipo de dependencias a través de nuestro smartphone, creándonos una adicción al dispositivo mayor de la que podríamos pensar. 

Además, también hay estudios que relacionan la nomofobia con la utilización del teléfono como vía de escape de la realidad, provocando una satisfacción parecida a la que obtienen las personas que realizan compras compulsivas.

Por otro lado, los smartphone y, más concretamente, las aplicaciones que usamos en ellos ayudan a la hora de caer en dependencias. Este tipo de apps pueden fomentar la adicción a través de las notificaciones y otro tipo de estímulos que complementen la dependencia psicológica con la física.

Para entenderlo mejor, os ponemos un ejemplo, piensa un momento en cómo te sientes cuando te vibra el móvil o suena una notificación, ¿tienes el impulso de ver qué ha sido? A eso nos referimos con dependencia física. Uno de los mejores ejemplos de dependencia física del smartphone es el síndrome de la vibración fantasma, que es cuando sentimos que nos ha vibrado el móvil y cuando vamos a ver qué ha sido no hay nada. .

¿Cómo podemos desintoxicarnos de esta adicción?

Ahora bien, tampoco conviene ser alarmistas, que hayas podido sentir un impulso cuando te haya vibrado el móvil o que hayas sentido alguna vez esa “vibración fantasma” no quiere decir que ya seas un adicto. Pero sí que pone en evidencia que todos estamos expuestos a engancharnos a este dispositivo por todas esas razones.

Sin embargo, hay buenas prácticas que nos pueden ayudar a desintoxicarnos de nuestro smartphone y hacer un buen uso de él. Además, esta serie de consejos sirven para aquellos que ya están enganchados tanto como a todos los que quieren evitarlo:

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Desactiva las notificaciones que no sean importantes

Quitando las llamadas telefónicas y algún que otro mensaje que te puedan mandar, ¿cuántas veces recurres al móvil para algo importante? Seguramente lo utilices la mayor tiempo para las redes sociales, algún juego o para la compra online. Evita todos estos estímulos desactivando las notificaciones de aquellas apps que no sean urgentes. Eso también incluye silenciar los grupos de WhatsApp.

Pon el teléfono en silencio o modo avión

Una buena forma de “olvidarnos” de nuestros dispositivos un buen rato es poniéndolos en silencio o en los modos Avión o No molestar. Así, si necesitamos concentrarnos o, simplemente, dejar el móvil un rato para desconectar, podremos hacerlo sin miedo a que nos llegue ninguna notificación.

Aléjate de tu teléfono

Cualquier adicción es difícil de controlar si la tenemos presente o cerca de nosotros. Con los móviles es todavía más difícil, ya que están tan sumergidos en nuestro día a día que deshacerse de ellos se puede convertir en una misión imposible. Pero la mejor forma de quitarse esta adicción es dejando de llevarnos el móvil a todos lados. Empieza con pequeños pasos, como irte a la cama dejando el móvil en el salón o cuando vayas a hacer pequeños recados. Poco a poco, te darás cuenta de que no es tan necesario como pensabas.

Desinstala las apps que no utilices

Seguro que tienes un montón de aplicaciones en tu smartphone que llevan días (o incluso meses) sin que les des uso. Esto tampoco es malo, pero si tenemos una mínima adicción al móvil estas apps pueden ser trampas en las que caigamos fácilmente. Si las desinstalamos, evitamos caer en la tentación.

Instálate alguna app que te ayude a dejar el móvil

Como ya hemos dicho, la nomofobia se ha convertido en un problema recurrente en mucha gente. Por eso, en los últimos años han empezado a salir algunas aplicaciones que ayudan al usuario a ser consciente del problema (como Antisocial) o a directamente no usarlo durante periodos de tiempo (como Forest).

Si estás con gente, guarda el móvil

Lo más probable es que te haya pasado. Quedas con un amigo que llevabas siglos sin ver y en mitad de la conversación, saca el móvil y empieza a usarlo (cabe la posibilidad de que si no ha sido tu amigo hayas sido tú). Además de una falta de respeto, este tipo de comportamientos pone de relevancia un problema de adicción. Así que por ti y por la gente con la que te relacionas, mejor deja el móvil en el bolsillo.

Haciendo caso a esta serie de consejos, estarás dando pasos en la buena dirección hacia dejar de tener una adicción a tu teléfono. No es un camino fácil, pero proponte metas pequeñas metas que puedas ir consiguiendo poco a poco. Con esto y fuerza de voluntad seguro que dejas de sentir “vibraciones fantasma”.