Los conceptos de IPC e inflación son dos términos que suelen dar lugar a cierta confusión, al estar relacionados en ambos casos con los precios de los bienes y servicios de un país. En este artículo procederemos a definir cada uno de ellos en detalle, así como a explicar y puntualizar los distintos aspectos que los diferencian.

¿Qué es el IPC?

Las siglas IPC corresponden al Índice de Precios de Consumo, cuyo objetivo es medir cómo evolucionan los precios de los bienes y servicios para los residentes en España. En otras palabras, podríamos decir que se trata del índice de costes de la vida en nuestro país y su actualización mensual corre a cargo del INE (Instituto Nacional de Estadística).

La primera medición de los precios o cálculo del IPC data del año 1936 y la última actualización oficial de sus métodos de ponderación se produjo en el año 2017, momento en que se incorporó la nueva clasificación europea de consumo, conocida como la ECOICOP, que supuso un notable aumento en el desglose de la información, contribuyendo a mejorar su precisión.

Pero, ¿cómo se calcula exactamente el IPC?, ¿cuáles son los indicadores que el INE toma como base para realizar su ponderación?

¿Cómo se miden los precios?

Como comentábamos anteriormente, la medición del IPC es llevada a cabo por el INE, quien toma como referencia una cesta de bienes y servicios, que va variando en función de la evolución de los hábitos y necesidades de los españoles. 

Por ejemplo, en la actualización base 2016, se incorporaron artículos como las cápsulas de café o los servicios de consumo de música y vídeo online, los cuales sustituyeron a otros artículos ya en desuso, como eran los reproductores DVD o las cámaras de vídeo.

Pero, ¿quién decide qué artículos deben formar parte de dicha cesta de la compra? Para elaborar esta lista de bienes, el INE se pone en contacto con un total de 177 establecimientos comerciales distribuidos por las diferentes provincias españolas. Actualmente, la cesta se compone de un total de 479 bienes de consumo diferentes, divididos en estos doce grupos:

  • Alimentación y bebidas no alcohólicas.
  • Alcohol y tabaco.
  • Vestimenta y calzado.
  • Vivienda.
  • Menaje.
  • Sanidad.
  • Transportes.
  • Comunicaciones.
  • Cultura y ocio.
  • Educación.
  • Hostelería.
  • Otros.

De este modo, para calcular el IPC se toman los precios de X cantidades nuevas procedentes de este listado y se dividen por los precios antiguos de esas mismas cantidades. El resultado de esta división se multiplica por cien.

Los porcentajes de variación del IPC nos muestran cómo ha cambiado el coste de la vida. Si, por ejemplo, el IPC aumenta en un 4% en cuestión de dos años, la cesta de la compra valdrá un 4% más de lo que valía antes de que transcurriese dicho periodo de tiempo. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con el precio de la vivienda o el coste de unas entradas de cine.

Este es el motivo por el que algunas empresas o el propio estado suelen subir el salario de sus empleados acorde a la variación del IPC, con el fin de que éstos no pierdan poder adquisitivo debido a la variación de los precios.

¿Qué es la inflación?

Basándonos en lo explicado anteriormente con relación al IPC, podemos decir que la inflación se genera cuando la variación del IPC de un año para otro es positiva. O lo que es lo mismo, cuando se produce un aumento de los precios en un país. 

Una de las fórmulas que se utiliza para calcular la inflación es la siguiente:

IPC final – IPC inicial / IPC inicial x 100

La aparición de la inflación no sólo se traduce en una pérdida de poder adquisitivo de la población, sino que además, tiende a reducir el valor de la moneda del país si la tendencia no se corrige a tiempo. Esta es la razón por la que, en los últimos tiempos,  productos de inversión de renta fija como las letras del tesoro o incluso los bonos de renta fija han ganado tanto renombre.

La medición de la inflación en la zona del euro se lleva a cabo mediante el IAPC (Índice Armonizado de Precios de Consumo), una metodología que es aplicada por todos los países de la Unión Europea. Basándose en dicha medición, el Banco Central Europeo toma las medidas correspondientes con el fin de mantener un nivel de inflación moderado y estable que no supere el 2% a medio o largo plazo.

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Los diferentes tipos de inflación

Existen diferentes términos para referirse a las diferentes modalidades de inflación o aludir a un comportamiento concreto de los precios. Los más comunes son:

  • Reflación: Este fenómeno se produce cuando el estado toma determinadas medidas económicas destinadas a impulsar la inflación. Algunos ejemplos son el crecimiento impulsado de la oferta monetaria o el fomento del consumo.
  • Deflación: Es el término contrario a la inflación. Se da cuando se produce una disminución de los precios en un país. Pese a que pueda parecer lo contrario, no suele ser una señal positiva a nivel económico, ya que puede derivar en un estancamiento de la economía del territorio.
  • Inflación subyacente: En este caso, nos referimos a la propia inflación del país, pero excluyendo los precios de la energía, que suelen ser especialmente importantes a la hora de determinar un posible crecimiento en la inflación global.
  • Estanflación: El tipo de inflación más negativo, ya que trae consigo un periodo en el que el país que lo sufre no experimenta ningún tipo de crecimiento a nivel económico y, por consiguiente, tampoco lo hacen los salarios de sus trabajadores. Todo esto deriva en un estancamiento del producto interior bruto del país y, al mismo tiempo, en una pérdida notable en el poder adquisitivo de sus habitantes. Puedes profundizar en el concepto de estanflación y en sus ejemplos a través del artículo que le dedicamos. 

¿Qué diferencia hay entre IPC e inflación?

Como hemos podido observar, pese a que los conceptos de IPC e inflación están bastante relacionados, existe una clara diferencia entre ambos. Si bien el IPC se refiere a la evolución de los precios en un país, siendo el índice que determina su medición, la inflación se produce directamente cuando dicha medición trae como resultado un aumento de los precios de los bienes y servicios de consumo en ese país.

Además, debe tenerse en cuenta que el IPC no se basa en aspectos como las exportaciones del país o los consumos intermedios empresariales, mientras que la inflación sí lo hace.

Por lo tanto, podríamos decir que el IPC es uno de los indicadores para determinar si un país está experimentando inflación, pero su medición no quiere decir necesariamente que ésta exista.

Después de este exhaustivo análisis sobre los términos de IPC e inflación, esperamos que ya hayas aprendido a diferenciarlos y  que comprendas mejor cómo estos afectan a tu vida diaria y a la economía de un país. 

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