Ha llegado la hora de hacer la declaración de la Renta

Toca coger papel y boli, calculadora y comenzar a echar cuentas para ver si estamos al día con nuestros impuestos

A

partir del próximo 2 de abril y hasta el 1 de julio se abre el plazo para realizar el borrador y la presentación de la Declaración de la Renta de 2018. Un momento crucial que tenemos que vigilar todos los años si no queremos llevarnos algún disgusto. Sin embargo, a la hora de echar la declaración de la renta también tenemos que saber cómo funciona, los tipos impositivos correspondientes a nuestros ingresos, etc.

Hoy en nuestro blog os vamos a echar una mano para aclarar los pasos que hay que realizar a la hora de hacer la declaración de la renta y, sobre todo, cómo debemos declarar las ganancias de nuestras inversiones.

Conceptos básicos de la Declaración de la Renta

 Antes de entrar a explicar cómo debemos declarar nuestras inversiones, conviene pasar sobre unos puntos básicos. El primero que vamos a aclarar es que no es estrictamente obligatorio presentar la Declaración de la Renta. Solo es indispensable hacerlo en dos casos concretos:

  • En caso de haber tenido un solo pagador, que hayas tenido rendimientos de trabajo de al menos 22.000 euros.
  • En caso de haber tenido varios pagadores, el límite para que no haga falta que presentes la declaración baja hasta los 12.643 euros

Una vez presentada puede que la declaración te salga a devolver, es decir, te ingresan impuestos que te han cobrado de más, o a pagar, que significa que tendrás que pagar ya que no has tributado lo correspondiente a tus ingresos. En el caso de que tengas que pagar (sentimos el palo), te dan la opción de fraccionar el pago, desembolsando un 60% con la declaración y el resto antes del 5 de noviembre.

A tener en cuenta: Devoluciones y pagos de Hacienda 

Puedes pensar que si la declaración te sale a devolver es positivo, pero en realidad te están devolviendo un dinero que era tuyo y no te debían haber quitado. En el caso contrario, el problema es que te están quitando menos impuestos de los que deberían, por lo que se realiza ese ajuste.

Sea como sea, la mejor forma de evitar sustos o supuestas “alegrías” es que hables con el departamento de Recursos Humanos de tu empresa para que te lo ajusten y así evites cualquier tipo de sorpresa.

¿Cómo tributan los beneficios de las inversiones?

 Una vez aclarada esta parte, vamos a explicar cómo funciona la fiscalidad en los activos de inversión. Debemos aclarar que el cobro de impuestos sobre nuestras inversiones se aplicará únicamente sobre las plusvalías del dinero invertido. Es decir, si nosotros invertimos 1.000 euros y finalmente obtenemos un total de 1.050 euros tras la inversión, la retención se aplicará sobre los 50 euros de plusvalía, no sobre el total de la cantidad.

Por otro lado, también tienes que ser consciente de que a la hora de retirar tus inversiones, puede haber cobros por costes de compraventa o por comisiones de éxito.

Por eso, también tendremos que restar esa cantidad al total para averiguar sobre qué cantidad de dinero se tiene que realizar la retención. Ahora, hablemos de ejemplos concretos:

El beneficio extraído de la compraventa de acciones se integra dentro de la base imponible del ahorro. Aquí debemos diferenciar tres tipos impositivos diferentes, correspondientes al rendimiento obtenido de nuestra inversión:

  • Hasta 6.000 euros de beneficio, el impuesto será del 19%.
  • Entre 6.000 y 50.000 euros, el impuesto será del 21%.
  • A partir de 50.000 euros, el impuesto será del 23%.

En el caso de este vehículo financiero, los tramos de tipos impositivos son exactamente los mismos. La única diferencia es que al recuperar tu dinero Hacienda aplicará una retención del 19% como adelanto sobre lo que después te tocará al realizar la Declaración de la Renta. Si no ganas más de 6.000 euros con tus inversiones no tendrás que pagar más. Recuerda que una de las ventajas de los fondos de inversión es que puedes traspasar tu inversión de un fondo a otro, sin tener que pasar por caja.

A diferencia de los otros dos ejemplos, al rescatar un plan de pensiones el beneficio obtenido es considerado a efectos fiscales como rendimientos de trabajo, por lo que tributaría en la base imponible general del IRPF. Por tanto, al recuperar tu plan de pensiones la cantidad se sumará al dinero obtenido por tu trabajo, lo que puede hacer que la retención del IRPF suba hasta el tramo máximo. Por eso, es recomendable rescatar tu capital en forma de renta (mes a mes, como un complemento a la pensión) que en forma de capital (todo en un único pago).

Por otro lado, existe un régimen transitorio para aquellos que se jubilaron antes de 2015 y permite beneficiarse de una reducción del 40%, siempre y cuando el rescate del dinero se haga en los 8 años siguientes a la jubilación.

¿Y si hay pérdidas?

Todos sabemos que la inversión lleva consigo un riesgo que puede hacer que suframos pérdidas. En este caso, ¿qué debemos hacer a la hora realizar la Declaración de la Renta? Bueno, digamos que las noticias no son del todo malas, ya que puedes compensar tus pérdidas con otras ganancias que hayas obtenido gracias a la inversión

Recuerda, si ha sido un mal año y solo has tenido pérdidas, Hacienda te deja compensarlas en los próximos cuatro años

Pongamos un ejemplo. Digamos que durante 2018 has obtenido unas pérdidas en Bolsa de 500 euros, mientras que el rendimiento de tus fondos de inversión te ha aportado unas plusvalías de 1000 euros. En este caso, podrás restarle a las ganancias de los fondos las pérdidas de las acciones y así tributar sólo 500 euros en vez de los 1000 obtenidos.

 Y con esto ya sabéis lo esencial sobre cómo tienen que tributar los diferentes activos financieros. Esperamos que este año, además de haber recogido beneficios, no os llevéis ninguna sorpresa al presentar la Declaración de la Renta.