Un día bajas a comprar el pan y la barra te cuesta 1 €

En ese momento piensas: “¿cómo estoy pagando tanto si antes me costaba 20 duros?”

E

sta situación puede que te haya pasado con el pan o con cualquier otro producto. Leche, café, huevos, la electricidad, la gasolina del coche… Sí, es cierto, el nivel de vida actual se ha encarecido respecto al de hace años. ¿Pero es esto una mala señal?

Puedes estar tranquilo, es algo normal y se debe a la inflación. Hoy en nuestro blog vamos a hablar de este término económico, sus causas y, sobre todo, cómo afecta a nuestro poder adquisitivo y a nuestros ahorros.

La inflación y el valor del dinero

Empecemos por lo básico. La inflación, que no es lo mismo que el IPC, es el aumento generalizado y sostenido del nivel de precios durante un periodo de tiempo. O dicho de otro modo, la inflación significa que con la misma cantidad de dinero puedes adquirir menos productos. Pero, ¿cuáles son las razones para que se den estas subidas de precios? Podemos destacar cuatro ejemplos diferenciados:

Inflación por consumo o demanda

Esta causa se rige por la ley de oferta y demanda de los mercados. Es decir, si la demanda de bienes o servicios (gente que quiere comprar un producto) es mayor a la oferta (cantidad de productos disponibles), el precio sube y viceversa.

Inflación por costes

Esta causa de inflación se origina cuando los precios de las materias primas aumentan. Al subir el coste, los productores se ven obligados a elevar los precios de sus bienes finales para mantener la ganancia, lo que provoca una subida generalizada.

Inflación autoconstruida

Este tipo aparece cuando hay previsión de un incremento de precios importante en el futuro próximo y los precios empiezan a ajustarse antes de la subida para que el aumento sea gradual.

Inflación generada por expectativas de inflación

Este tipo tiene lugar en países con altos niveles de inflación. Fruto de estos aumentos de precio, los trabajadores pedirán incrementos de salarios, que originarán a su vez una elevación de precios para poder llevar a cabo estas subidas. Así, se genera un círculo vicioso de inflación.

Por tanto, no es alarmante que haya inflación, ya que es una característica natural de la economía, aunque no tiene que ser permanente, puede haber periodos sin variaciones.

¿Y cómo afecta la inflación a mis ahorros?

Dicho esto, es evidente que estamos expuestos a la inflación y nos afecta. Sin embargo, la influencia de la inflación puede no notarse tanto en el día a día como sí puede afectarnos a largo plazo. ¿A qué nos referimos? Mejor os lo explicamos con un ejemplo.

Pongamos que en 2009 conseguiste ahorrar 20.000 euros y, en vez de guardarlos debajo del colchón, decidiste meterlos en un depósito a plazo fijo de un 1% anual. En la actualidad, ese depósito te habrá dado un rendimiento de unos 2.000 euros brutos. Bueno, menos da una piedra ¿no?

Ahí es donde entra en juego la inflación. En los últimos diez años, el IPC en España se ha elevado un 12%. Esto significa que 100 euros de 2009 equivalen a 112 euros de la actualidad. Por tanto, no has perdido dinero, pero sí que has perdido poder adquisitivo. Para no haberlo perdido, esos 20.000 euros deberían haberse convertido en 22.400 euros.

A tener en cuenta: Diferencia entre IPC e Inflación 

Aunque están relacionados, debemos saber que el Índice de Precios de Consumo y la inflación no son lo mismo. La principal diferencia es que la inflación es la subida generalizada de los precios mientras que el IPC es un índice que solo se relaciona con una cesta determinada de productos.

La inversión como mejor remedio para la inflación

En efecto, la inversión puede convertirse en el antiinflamatorio perfecto para aliviar el problema de la inflación. Como consecuencia de esta situación en los últimos años hemos comprobado que, aunque los españoles siguen prefiriendo los depósitos, está habiendo un aumento en la inversión.

Parte de este incremento es fruto de la multitud de productos de inversión disponibles que ofrecen rentabilidades para batir la inflación y además se enfocan a propósitos diferentes. Por ejemplo, si tu intención es ahorrar para la jubilación, ahí están los planes de pensiones.

Si por el contrario, tienes unos planes a corto/medio plazo para tus ahorros pero no quieres perder poder adquisitivo, la mejor opción son los fondos de inversión.

Ahora bien, antes de lanzarte a la piscina, tienes que hacerlo con cabeza. Si no conoces el mundo de la inversión, es mejor que pidas ayuda a un asesor financiero que te guíe y te enseñe conceptos básicos. Si no, también puedes darte una vuelta por nuestro blog y aprender un par de conceptos sobre la materia.