¿Consigues ahorrar algo a fin de mes?

Entre facturas, comida, pagar la casa y algo de ocio… resulta cuanto menos difícil

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i no lo consigues, tampoco es de extrañar. Según los últimos datos ofrecidos por el Eurostat, la tasa de ahorro de los españoles se situó a cierre de 2018 en el 4,9%, en su mínimo histórico. En otras palabras, en la actualidad ahorramos menos que antes de la crisis inmobiliaria. Pero no sólo eso, sino que ahora también sabemos que la banca está cobrando a algunas empresas por tener su dinero en depósitos.

Por ahora, el cobro por los depósitos queda reducido a un segmento determinado de compañías y clientes institucionales, pero habiendo dado este paso, cabe la posibilidad de que este interés se traspase a los clientes más pequeños. Ante un futuro incierto, los depósitos, que siempre han sido la opción favorita de los españoles para guardar su dinero, empiezan a plantear muchas dudas para los ahorradores.

En vista de la actual situación, lo que cada vez está más claro es que hoy la inversión está dejando de ser una opción para convertirse en una necesidad. Hoy en nuestro blog os vamos a explicar los principales detonantes que han provocado este cambio y el secreto para dar el paso de ahorrador a inversor. 

Las consecuencias de la crisis

La crisis financiera de 2008 cambió por completo el mundo tal y como lo conocemos. A pesar de que ya han pasado casi diez años, a día de hoy seguimos viviendo los efectos de esta crisis. Ya no porque sigamos inmersos en ella, sino por las consecuencias desarrolladas en aquel momento.

Para paliar los efectos que tuvo la llamada Gran Recesión, los principales bancos centrales, como la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) o el Banco Central Europeo (BCE), empezaron a tomar medidas que intentasen reflotar la economía y ayudar a las empresas y las familias a salir del bache. Algunas de las medidas tomadas fueron las siguientes:

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Fordward guidance

Instrumento informativo publicado por los bancos centrales que anticipa las posibles decisiones de estas instituciones en materia de política económica, tipos de interés, etc. El objetivo de esta “guía” es ofrecer una orientación para los diferentes agentes económicos sobre cómo será el futuro de la política monetaria, con el fin de que puedan adaptar sus expectativas y tomar sus decisiones en un escenario de mayor certidumbre.

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Programa de compra de activos

El objetivo de esta herramienta es aumentar la inflación a través del exceso de reservas del sistema bancario. ¿Cómo se produce? Mediante la compra de activos como bonos privados y del Estado. En el caso del BCE, a partir de 2015 activó el llamado Quantitive Easing (QE) por el que adquiriría activos inicialmente por valor de 30.000 euros mensuales. El programa terminó en diciembre de 2018.

Una medida controvertida: tipos de depósito negativos

Esta es una de las medidas más controvertidas tomadas por los bancos centrales (como por ejemplo, el BCE) y por eso hemos le vamos a dedicar un espacio aparte. Para explicar cómo funcionan los tipos de interés negativos, vamos a hacerlo con un ejemplo:

Supongamos que quieres sacarle partido a tus ahorros. Para hacerlo con el menor riesgo, antes te dirigirías a un banco a contratar un depósito que, mientras cumplieses unos requisitios, te ofrecería un interés sobre tus dinero. Así pues, el banco te pagaba por mantener tu dinero en su entidad.

¿Y qué significa un interés negativo? Pues, en resumen, que en vez de bonificarte por guardar tu dinero ahí, te cobrarán una parte. Haciendo un símil, es como si alquilases un piso y, además, pagases al inquilino por que ocupe tu piso.

Una vez aclarado, toca explicar cómo lo implementó el BCE y con qué objetivo. A partir de 2014, la institución financiera empezó a cobrar a todos los bancos que depositaban su exceso de liquidez en el banco central. La finalidad de esta práctica es que las entidades financieras en vez de guardar el dinero, lo invirtiesen y lo prestaran a terceros para así incentivar la economía y el crecimiento.

Sin embargo, esta decisión está siendo criticada por muchos expertos por varias razones. La primera ha sido que se duda bastante de su efectividad, ya que muchos bancos siguieron optando por el interés negativo que cobraba el BCE en vez de prestar el dinero debido al contexto de incertidumbre. La presión que esto genera sobre la rentabilidad es lo que ha llevado a los bancos a una de las últimas consecuencias:  el cobro de intereses negativos ya está llegando a las empresas, no sólo a los bancos privados.

Preocupaciones sobre un futuro incierto

Esa es la situación ahora, pero no es la única variable que nos debemos plantear a la hora de dedicar parte de nuestro dinero a la inversión. Si miramos al futuro, los problemas de sostenibilidad del sistema de pensiones van incrementándose cada vez más con el paso del tiempo.

Si no sabes cómo funciona el sistema de pensiones te lo explicamos en este enlace

Por un lado, en la actualidad hay dos trabajadores por cada pensionista y, a treinta años vista, habrá tan sólo un trabajador por cada beneficiario de una pensión. Por otro, la hucha de la Seguridad Social se encuentra bajo mínimos y, aunque el Gobierno ha asegurado que no se va a hacer uso de ella para hacer frente a la paga extra de Navidad, la solución de pagarla con deuda (como en verano), sólo da para este año.

Por si fuera poco, según las últimas noticias el déficit de la Seguridad Social ha vuelto a subir y se coloca por encima de los 5.000 millones de euros, generando más dudas sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones y la Seguridad Social. Es por ello que cada vez es más importante tener un plan de pensiones privado como complemento de la futura pensión pública.

¿Cómo pasar de ahorrador a inversor? Con formación

Por todos estos factores, la inversión se vuelve vital para nuestro patrimonio y además es la mejor forma de asegurarnos un futuro estable. Ahora bien, sabemos que puede generar mucho respeto, pero os podemos decir que es por desconocimiento. Es más, en España la educación financiera es una de las asignaturas pendientes. Parece que las finanzas, como el arte, están hechas para unos pocos… ¿pero es así realmente?

Es posible que te hayas planteado más de una vez invertir pero no te hayas decidido por miedo. Es algo completamente normal, ya que poner nuestro dinero en riesgo, aunque sea ínfimo, es para pensárselo como mínimo un par de veces. Sin embargo, la mejor forma de volverse un “valiente” de la inversión es aprendiendo sobre ella y llegando a dominarla. Este es uno de los secretos de cualquier buen inversor: estar formado e informado.

La formación es una de las claves para empezar a invertir. Empezarás por conocer tu perfil de inversión y los mercados financieros que existen, para luego descubrir los principales activos de inversión y los productos que te pueden ofrecer mejores rentabilidades (y los riesgos que asumes derivados de estas rentabilidades). Además, da igual que lleves tiempo invirtiendo. Los mercados cambian, las tendencias también, aparecen nuevos productos financieros y siempre tienes que estar abierto a ampliar tu conocimiento sobre inversión.

Por eso, ya seas novato o tengas experiencia en el mundo de la inversión, nunca desaproveches la oportunidad de seguir aprendiendo. Y menos, si es gratis. En Renta 4 tienes acceso a más de 500 cursos de formación gratuitos con los que podrás adquirir conocimientos para comenzar en el mundo de la inversión o para mejorar lo que ya tengas aprendido.