A la mayoría de los ahorradores les pasa lo mismo cuando se plantean empezar a invertir: quieren sacarle rendimiento a ese dinero que tanto les ha costado guardar, pero, al mismo tiempo, temen encontrarse con pérdidas, en vez de con ganancias. Es decir, son poco tolerantes al riesgo y buscan fórmulas que lo minimicen.

No es de extrañar esa precaución si repasamos la cantidad de películas o historias que nos han mostrado a inversores que han pasado, de un día para otro, de nadar en dinero a la ruina total, ya que han asumido excesivo riesgo. Por eso, es especialmente importante elegir bien el tipo de inversiones que vamos a realizar cuando estas son, precisamente, las primeras que afrontaremos y, además, buscamos que sean inversiones de bajo riesgo.

¿Qué son los productos de inversión de bajo riesgo?

Los productos de inversión de bajo riesgo son herramientas financieras diseñadas para proteger nuestro dinero al minimizar las posibles pérdidas. Están estructurados para proporcionar a los inversores un nivel de estabilidad relativamente alto en comparación con otras opciones de inversión.

Así pues, una de las principales ventajas de estos productos es su capacidad para reducir el riesgo de pérdida de capital, aunque esto conlleve rendimientos potenciales generalmente más modestos en comparación con inversiones más arriesgadas. No obstante, aunque muchas veces se diga que son seguros los productos de bajo riesgo, hay que recordar que ninguna inversión está exenta por completo de la posibilidad de minusvalías.

Tipos de inversiones con riesgo bajo

Veamos qué productos se consideran con un riesgo bajo, qué podemos esperar de cada uno de ellos y cuáles son sus características más interesantes.

Letras del Tesoro y Bonos

En los últimos meses han sido muchos los pequeños inversores conservadores o moderados que han decidido comprar letras del Tesoro, el tipo de emisión pública a más corto plazo, a 12 meses como mucho. También los bonos, a un plazo de entre 2 y 5 años, han suscitado interés.

Su facilidad para adquirir estos títulos, bien directamente en la web del Tesoro, bien a través de un bróker, y una rentabilidad que se ha estado considerando atractiva, han impulsado este tipo de inversiones. (#publicidad)

Recordemos que se trata de activos de deuda pública en los que conocemos de antemano la rentabilidad y la fecha en la que obtendremos ese rendimiento. Además, al estar emitidos por un organismo público, la probabilidad de que un gobierno no pueda devolver el capital al final del vencimiento se considera baja.

Depósitos bancarios a plazo fijo

Si la deuda pública y el pago de la rentabilidad está avalada por el Gobierno, en el caso de los depósitos a plazo es el banco el que nos garantiza el retorno del dinero y un interés determinado, siempre y cuando mantengamos el dinero invertido hasta el final del plazo prefijado.

En tiempo de tipos de interés bajos, este tipo de producto pierde mucho atractivo, sin embargo, en entornos económicos en los que los bancos centrales deciden mantener los tipos altos, las remuneraciones pueden llegar a ser interesantes. Es una opción popular entre los inversores que buscan un riesgo reducido debido a su simplicidad y seguridad. Sin embargo, los rendimientos pueden ser más bajos en comparación con otras opciones.

Fondos de inversión de renta fija

En este caso, se trata de adquirir una participación en un fondo de renta fija gestionado por profesionales que se encargan de elegir de entre cientos de opciones las inversiones más interesantes en función del momento y el perfil de riesgo de los partícipes.

Al referirnos a un fondo de renta fija, la cartera siempre estará compuesta por activos de deuda pública (letras y bonos y obligaciones del Estado y emisiones de organismos públicos como ayuntamientos, comunidades autónomas o bancos multilaterales) y/o de deuda privada, es decir, pagarés de empresa, bonos y obligaciones simples, deuda subordinada, etc. Y al mismo tiempo los gestores jugarán con las duraciones o la calificación de las diferentes emisiones.

Al diversificar la cartera, en general, tienen menos volatilidad en comparación con los fondos de renta variable, en los que normalmente se asume más riesgo.

Fondos de inversión de retorno absoluto

Se trata de una opción también interesante para quien busque inversiones de bajo riesgo. Nos referimos a los fondos de inversión de retorno absoluto, que, aunque no están exentos de riesgos, su enfoque principal es generar retornos positivos independientemente de las condiciones del mercado.

No te prometen ganancias seguras, pero trabajan para reducir la posibilidad de cambios bruscos en el valor de las inversiones. Tienen la flexibilidad de invertir en diferentes tipos de activos, como bonos, acciones, divisas y derivados, según lo que parezca más favorable en ese momento.

Lo interesante de estos fondos es que tienden a comportarse mejor cuando el mercado está en declive. Así que, en situaciones en las que tanto las acciones como los bonos están bajando, es probable que un fondo de retorno absoluto aún esté generando ganancias y pueda compensar las pérdidas. Esto los convierte en una opción útil para diversificar una cartera de inversiones, permitiéndote adoptar diferentes enfoques para ganar dinero en diferentes situaciones.

Ahora que conoces los tipos de inversiones de bajo riesgo, ya estás un paso más cerca de decidir cuál se adapta mejor a tu perfil de inversor y a tu situación actual.