¿Te suena la expresión de “la edad dorada”?

Es otro de los nombres que recibe la tercera edad, pero… ¿por qué?

L

a jubilación es uno de esos momentos que esperamos durante toda la vida. Al fin y al cabo, no deja de ser el periodo en el que todos los frutos de nuestro trabajo se ven recompensados y podemos disfrutarlos. Frutos que se traducen en una pensión de jubilación que nos permite no trabajar y no tener que preocuparnos de nuestra situación económica.

Por eso, en honor a esta época dorada de la vida, hoy vamos a adentrarnos en los orígenes de la jubilación y las pensiones. Averiguamos de dónde vienen y cómo han evolucionado con el paso de los años:

La jubilación: un derecho heredado de los romanos

 Resulta curioso, a la hora de investigar sobre el origen de la jubilación, comenzar por la propia palabra en sí misma. Proviene del latín jubilare, que significa gritar de alegría. Al saber esto, resulta mucho más entendible por qué mucha gente se refiere a la tercera edad como la edad dorada.

Ahora sabemos el origen de la palabra pero… ¿el origen real de este derecho? Sorprendentemente, nos tenemos que remontar a cientos de años atrás, a la época del Imperio Romano.

Los romanos concedían a los soldados que habían militado durante más de 25 años en la estructura militar del imperio una parcela de terreno y un equivalente en dinero a 12 años de paga de la época.

Recuerda, la jubilación en España, salvo para los funcionarios, no es obligatoria. Por tanto, si no quieres dejar de trabajar, puedes posponer lo que quieras tu “grito de alegría”. 

Sin embargo, a pesar de que una gran cantidad de soldados morían antes de llegar a cumplir 25 años de servicio, hubo momentos en los que el Imperio Romano tuvo problemas para cubrir las “jubilaciones” de sus soldados. En muchas ocasiones, esto ocurría justo tras el fin de una guerra, ya que era el momento que muchos soldados usaban para retirarse.

Pensiones: el apoyo sobre el que se sujeta la jubilación

 Fruto de este precedente romano, tienen lugar la jubilación y pensiones que tenemos a día de hoy. Pero, ¿cuándo aparecieron tal y como las conocemos actualmente? Tampoco tenemos que alejarnos mucho, “solo” a finales del siglo XIX, en Prusia. El canciller alemán Otto von Bismark creó un programa de seguro social para la vejez. El principal motivo de este organismo era promover el bienestar de los trabajadores y evitar un levantamiento social que pudiera demandar medidas más socialistas.

Después de la Primera Guerra Mundial, los sistemas de la seguridad social empezaron a desarrollarse y se creó de la Organización Internacional del Trabajo (1919), encargada de asuntos relativos a las relaciones laborales y al trabajo. 

Finalmente, se terminó de cimentar el derecho a la pensión cuando en 1948 la ONU adopta la Declaración Universal de Derechos Humanos, que en sus artículos 22 y 23 recoge el “derecho a la seguridad social” y a “una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada”, en caso necesario por cualquier medio de protección social.

¿Cuál es el origen en España?

El primer germen de la Seguridad Social en España tuvo lugar en el año 1883, con la creación de la Comisión de Reformas Sociales, que se encargaría de estudiar cuestiones que intenten mejorar el bienestar de la clase obrera. Pocos años más tarde, en 1900, la Ley acerca de Accidentes de Trabajo introduciría el primer seguro social, es decir, la primera pensión (aunque en este caso, por invalidez).

Posteriormente, en 1919 el gobierno de Antonio Maura crearía el Retiro Obrero, mientras que en 1931 la Constitución de la II República recogería en su artículo 46 la regulación de los seguros de enfermedad, accidentes, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte. Estos seguros se verían más ampliados con el Fuero del Trabajo de 1938.

 En 1963, La Ley de Bases de la Seguridad Social implementaría un modelo unitario de protección social que, finalmente, en 1978 se configure el sistema de la Seguridad Social tal como lo conocemos. Bueno, tal como lo conocemos tampoco, porque desde ese momento hasta ahora ha sufrido diferentes reformas (como los Pactos de Toledo), en parte para intentar corregir los principales problemas de solvencia con los que se encuentra el organismo.

Así pues, aunque a día de hoy no podemos entender una vida sin jubilación, como comprobamos es un derecho que hemos adquirido hace más bien poco. Y aun así, día tras día, el futuro sobre las pensiones (al menos en España) cada vez parece más oscuro. 

Hasta entonces, nosotros recomendamos ir sobre seguro y contar con un plan de pensiones que se adapte a nuestro perfil y nos dé seguridad.