Ha llegado el momento de ahorrar de cara al futuro

Una duda te ronda la cabeza: ¿invierto en un plan de pensiones o me quedo con un depósito?

L os depósitos han sido la opción preferida por los españoles durante muchos años. La seguridad que ofrecen a la hora de afrontar el futuro era la principal razón de que la mayoría optase por este tipo de vehículos de ahorro. Sin embargo, esa seguridad tiene una pega: el coste a pagar es una rentabilidad muy baja que, a día de hoy, es casi inexistente. Para algunos ahorradores esa seguridad es suficiente, pero para otros… La falta de rentabilidad de los depósitos está facilitando que muchos trabajadores que quieren sacarle partido a sus ahorros se encaminen hacia la inversión. Y en el ámbito de la inversión de cara al futuro, el rey sigue siendo el plan de pensiones. Hoy en nuestro blog ponemos cara a cara a estos dos vehículos financieros, exponemos sus pros y sus contras y las diferencias para que elijas cuál es el que más te conviene.

¿Cómo funciona cada producto?

Para empezar, queremos explicaros cómo funcionan tanto los depósitos como los planes de pensiones. Es decir, nos interesa saber qué hacen las entidades con el dinero para sacar una rentabilidad a nuestros ahorros.
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Depósito

Su funcionamiento es bastante fácil de comprender. El cliente pone a disposición del banco una cantidad determinada de dinero durante un tiempo en base a una rentabilidad pactada, que puede ser fija o variable. Una vez pasado este periodo, la entidad financiera le devolverá su dinero más los intereses conseguidos. Algunos depósitos también ofrecen la opción de realizar el pago de la rentabilidad de forma periódica.

Plan de pensiones

En su día escribimos una entrada con toda la información que necesitas sobre los planes de pensiones, pero te hacemos un pequeño resumen: escoges un plan de pensiones y vas haciendo aportaciones puntuales o periódicas. Al jubilarte, dispondrás de todo el dinero invertido con el extra de rentabilidad obtenido durante los años de inversión. Además, este producto está exento del pago de impuestos hasta recuperar el ahorro invertido.

Rentabilidad actual de los productos

En el último año, la rentabilidad de los depósitos se coloca por debajo del 0,1% pero… ¿por qué? Para entender la rentabilidad de los depósitos, tenemos que ponernos la chaqueta de profe y hacer un pequeño repaso:
Como ya hemos dicho, los depósitos eran un producto de inversión bastante popular históricamente. Ofrecían seguridad gracias al FGD (Fondo de Garantía de Depósitos) y rentabilidad. Además, eran la herramienta de los bancos para conseguir liquidez que dirigir a las inversiones. El funcionamiento era el siguiente: un cliente adquiría un depósito a plazos, y con el dinero la entidad realiza otras inversiones con la que conseguir rentabilidades.
Por su parte, los planes de pensiones han ganado en popularidad en los últimos años, en parte gracias a la situación por la que están pasando los depósitos. En la actualidad, y según los datos recogidos por Inverco, los planes de pensiones mantienen la rentabilidad positiva a 1 años. Este dato muestra su buen funcionamiento si tenemos en cuenta el momento de volatilidad por el que están pasando los mercados. Pero si ya colocamos nuestro horizonte temporal en el largo plazo (que para algo estamos hablando de pensiones), la rentabilidad media anual a 26 años se coloca en el 4,36%.

Tipos de depósitos y planes de pensiones y las condiciones que plantean

Tanto en los depósitos como en los planes de pensiones, hay diferentes tipos que se adaptan a tus objetivos:

DEPÓSITOS

Estructurados

Una variación del depósito de interés variable, pero que basa su rentabilidad en otro tipo de activos. Busca más beneficio, pero supone un aumento del riesgo, ya que el Fondo de Garantías de Depósito solo cubrirá la parte destinada a plazo fijo común. La parte restante dedicada a las fluctuaciones de la bolsa de valores no está protegida y puede perderse.

A vista

Este tipo de depósito sería lo que llamamos comúnmente “cuenta corriente”. Te permite ingresar y retirar el dinero cuando quieras a cambio de unas comisiones bancarias o unas condiciones de ingresos mínimos o periódicos.

A plazo fijo

El depósito por excelencia. Pones a disposición del banco una cantidad de dinero por un periodo fijo a cambio de una remuneración que se abonará al finalizar el contrato o en fracciones durante este. Suelen tener un ingreso mínimo en base a la rentabilidad ofrecida y te permite retirar tu dinero antes de tiempo, pero con una penalización variable.

A interés variable

Este tipo de depósito fija su rentabilidad en base a la variación de un índice, que suele ser por norma general el Euribor, al que se añade un diferencial fijo.

PLANES DE PENSIONES

Renta fija a corto plazo

La inversión de este plan se dirigirá a bonos o deuda tanto pública como privada. Suponen un menor riesgo teórico, ya que la renta fija es más estable que la de renta variable. Si es a corto plazo, la duración media de los activos no superará los 24 meses, ofreciendo menor rentabilidad pero mayor seguridad.

Renta mixta

Este plan divide la inversión de sus activos tanto en renta fija como variable. El porcentaje destinado a activos de renta variable suele oscilar entre el 30% y el 75%, dependiendo del riesgo que se quiera asumir.

Renta fija a largo plazo

Su funcionamiento es exactamente el mismo que en el plan de pensiones de renta fija a corto plazo. La diferencia entre ambos es que en este caso, la duración media de los activos en cartera superará los 24 meses, lo que conlleva más rentabilidad pero supondrá la asunción de mayor riesgo.

Renta variable

Estos planes de pensiones invierten el dinero en activos como las acciones cotizadas. El objetivo es buscar una rentabilidad mejor pero asumiendo un mayor grado de riesgo.

¿Qué debo hacer?

Sabemos que tomar una decisión de cara a nuestra jubilación no es ninguna tontería. Hay que tener en cuenta muchos factores que nos aseguren un futuro tranquilo. Sin embargo, lo que sí debes considerar es que, tal y como está el mercado, los dos productos tienen finalidades distintas:
Los planes de pensiones son vehículos de inversión pensados para que el día de tu jubilación no pierdas poder adquisitivo. En efecto, dependiendo del plan en el que estés invertido puedes correr más o menos riesgo, pero su objetivo es conseguir una rentabilidad que te ayude a mejorar tu nivel de vida y ya no tanto a mantener el dinero ahorrado. El depósito es un producto de ahorro, es decir, no está pensado para que le saques beneficio a tu dinero, sino a que no lo pierdas. Eso sí, debes tener presente que con los tipos negativos, las rentabilidades casi nulas de los depósitos y la creciente inflación, estás asegurando tus ahorros pero estás perdiendo poder adquisitivo.
Por tanto, si lo que buscamos es seguridad de cara a nuestra jubilación, la opción ganadora debe ser siempre el plan de pensiones. Te ofrece rentabilidad, te evita caer en la tentación de intentar recuperar tu dinero (y perder parte de lo invertido) y además cuenta con ventajas fiscales. Ahora bien, no cualquier plan de pensiones es válido. Piénsate bien cuáles son tus objetivos y cuenta a tu lado siempre con un asesor especializado que te guíe en el camino hacia un retiro tranquilo.