¿Cómo se mueven los mercados?

En realidad no hay una única razón de sus vaivenes

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Hay varios factores que afectan a los mercados financieros. El más conocido por todos es la clásica ley de la oferta y la demanda, pero también son importantes las noticias macroeconómicas, la correlación que puede haber entre unos mercados u otros… Por ejemplo, si la renta fija no da buenas rentabilidades, tal como ocurre en la actualidad, es normal que mucho capital que antes se dirigía a este tipo de activos financieros pase a la renta variable.

Las noticias que afectan a las empresas también son importantes. Sin embargo, hay un componente que quizás no se tenga tanto en cuenta y que afecta sobremanera a los mercados. Para entenderlo, hoy vamos a profundizar un poco en la economía conductual, qué significa y sus consecuencias.

También llamada como economía del comportamiento o finanzas conductual, el objetivo de este campo es estudiar y comprender cómo afecta el comportamiento psicológico a las finanzas y por qué se toman algunas decisiones económicas en base a emociones y sus consecuencias.

Para ello, esta ciencia utiliza la investigación científica aplicada a los conocimientos y emociones del ser humano y con ello intenta dar explicación a sus decisiones económicas y lo que ellas acarrean. Es una buena forma de comprender algunos comportamientos económicos que no corresponden a ningún tipo de racionalidad.

Para irnos a su origen, economistas clásicos tales como Adam Smith o Jeremy Bentham ya tenían muy en cuenta la relación que tenía la economía con los comportamientos psicológicos. Sin embargo, durante el desarrollo de la economía neoclásica y la llegada del homo economicus, la psicología dejó de tener un papel relevante en los nuevos estudios económicos.

Homo economicus

Homo economicus

Escuela neoclásica

Este concepto fue elaborado a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX por diferentes mentes de la escuela neoclásica económica. En resumen, el hombre económico es una representación teórica de un ser humano que se comporta de forma racional ante los estímulos económicos. Es decir, busca su mayor beneficio en base a la asimilación de la información que tiene y actúa en consecuencia de esta.

El homo economicus no tiene en cuenta que las decisiones puedan estar afectadas por otros factores, ya sean sociales o emocionales y entiende que la suma de intereses individuales coincide con el interés social.

No sería hasta mediados del siglo XX cuando se comenzase a retomar la inclusión de la psicología en los estudios económicos, desarrollando la economía conductual. Así, en 1979 Amos Tversky y Daniel Kahneman escribirían uno de los documentos más relevantes para el desarrollo de la economía conductual: Teoría prospectiva: un análisis de la decisión bajo riesgos. El objetivo de este escrito era intentar explicar una serie de comportamientos extraños que habían tenido lugar a lo largo de los años pasados.

Objetivos de la economía conductual

Los estudios de la economía conductual exponen que los individuos no toman sus decisiones financieras solo en base a la racionalización y la información de la que disponen. El bienestar de otros, las decisiones no estudiadas, los actos basados en agentes externos… Todo ello son factores que afectan a las decisiones y pueden provocar comportamientos irracionales.

A través del estudio de la economía, la psicología y la sociología, la economía conductual intenta comprender el comportamiento del hombre en el mercado económico y, sobre todo, su comportamiento irracional. Así pues, podríamos hacer una selección de temas recurrentes:

Emociones en la toma de decisiones

El miedo, la ansiedad o el enfado son estados de ánimo que nos pueden llevar a cometer imprudencias. ¿Debemos vender en una racha bajista por miedo o tenemos que confiar en el largo plazo y la prudencia como marcaría la racionalidad y el Slow Finance?

Influencia sociales

La falta de conocimiento nos empuja a tomar decisiones siguiendo a la sociedad. ¿Si el mercado está en una racha alcista debo invertir a pesar de que quizás esté sobrevalorado y pueda perder mi dinero?

Sesgos y riesgos

Aquí entra en juego el término de heurística, que en psicología hace referencia a unas reglas de toma de decisión rápidas que hace nuestro cerebro para el día a día. Sin embargo, estas reglas generan sesgos informativos que nos pueden llevar a error.

Incentivos y motivaciones

¿Qué nos motiva a comportamos como lo hacemos? ¿Es más importante realizar un trabajo que nos gusta o uno que no nos gusta pero nos aporta más dinero?

En la actualidad, con dos premios Nobel como el otorgado a Daniel Kahneman y a Vernon L. Smith en 2002 y a Richard Thaler en 2017 la economía conductual ha ganado un papel relevante en el mundo académico.

La economía conductual como complemento para entender la economía

Esta ciencia y estudios no están exentos de críticos y polémicas. Para muchos estudiosos, la economía conductual solo se aplica a entornos microeconómicos pero al hablar de macroeconomía y agentes económicos la racionalidad se impone. Sin embargo, la economía conductual no intenta sustituir a la racional.

El objetivo de esta es dar un punto de vista que complemente a la llamada economía racional, con el fin de comprender cómo el factor humano afecta a los mercados financieros. Con este añadido, se busca poder anticiparnos a eventos que pueden parecer irracionales.

¿Se puede predecir lo imprevisible?

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