Las tendencias cambian

Lo que se llevaba hace unos años, ahora se pierde en el olvido

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Eso también pasa en la inversión. Con la evolución del mundo y el paso del tiempo, hay sectores que se encuentran boyantes y que antes no tenían la relevancia de hoy, como pueden ser las megatendencias en el mercado actual. Sin embargo, hay otras tendencias o criterios de inversión que aparecen y lo hacen para quedarse. Cada día que pasa intentamos ser mejores, ya sea con nuestras relaciones personales como con las relaciones con nuestro entorno.

Esa búsqueda de mejorarnos a nosotros mismos y al mundo en el que vivimos tiene su traducción en el mundo de la inversión en el término Inversión Socialmente Responsable (ISR). Hoy en nuestro blog os vamos a hablar de su nacimiento, en qué consiste y cómo puedes invertir en ello.

¿En qué consiste la ISR? Nacimiento y gestión

El origen de la inversión socialmente responsable tiene su germen en la concienciación medioambiental producida por el comienzo de la Revolución Industrial y el aumento de la contaminación. Así, a finales del siglo XIX, comenzaron las preocupaciones sobre cómo este incremento podría afectar al medio ambiente, que décadas más tarde germinaría con el nacimiento del UN Enviroment Program, una iniciativa de las Naciones Unidas que tenía como objetivo ayudar a los países desarrollados a impulsar políticas medioambientales.

Este tipo de iniciativas se fueron sucediendo y junto a otros eventos de mayor calado histórico como el Protocolo de Kyoto (1997), cada vez se visibilizaba más la importancia de medidas medioambientales y aumentaba la concienciación mundial sobre esta materia. Así, en 2005 y alentado de nuevo por la ONU se crearon los Principios de Inversión Responsables de las Naciones Unidas (PRI por sus siglas en inglés). El objetivo de estos principios era la introducción de unos factores de carácter ya no solo medioambiental, sino social y de gobierno corporativo a la hora de tomar decisiones de inversión. A estos criterios se les pasó a llamar ASG.

A tener en cuenta: Índice de Precios de Consumo (IPC) 

El primer indicio de un fondo cuya filosofía de inversión contenía criterios extrafinancieros fue lanzado en 1928 por un grupo eclesiástico. En él se aplicaban criterios de exclusión basados en la problemática social derivada de adicciones como el alcohol o el juego.

Además, en los años 60 y con el aumento de la concienciación de los derechos civiles, los inversores se dieron cuenta de la importancia de su papel a la hora de influir en el funcionamiento de las compañías y cómo podían mejorar estos aspectos.

Criterios ASG: una parte fundamental de la Inversión socialmente Responsable

Cuando hablamos de criterios ASG, hacemos referencia a unos criterios de análisis de variables que están más alejados del análisis puramente financiero. Se dividen en tres grandes grupos que a su vez conforman sus siglas:

Criterios Ambientales (A)

Estos criterios se centrarán en las variables que afecten tanto de forma positiva como negativa al medio ambiente, ya sea de forma directa o indirecta. Emisiones, energías renovables, eficiencia energética…

Criterios Sociales (S)

Este grupo se centrará en las materias que afecten a cuestiones sociales que se intentan mejorar. Algunos temas concretos podrían ser la educación, la mejora de la calidad de vida y su prolongación, la defensa de los derechos humanos o la lucha contra la discriminación.

Criterios de Gobierno corporativo (G)

En este caso, hablamos de cómo se gestiona y se administra la empresa de forma interna, haciendo hincapié en la transparencia de sus cuentas, sus órganos de gobierno, controles internos, retribución de directivos…

Por otro lado, los criterios ASG aunque no están tan ligados a datos puramente financieros también pueden ser positivos a la hora de conseguir buenos rendimientos.

Al intentar mejorar aspectos de las compañías, pueden adelantarse a cambios legislativos para que cuando llegue el día, la empresa se encuentre actualizada.

Para aclararlo con un ejemplo, imaginemos una empresa energética que lleva años transformándose para producir energía sin emisiones. Esta compañía ya parte con ventaja frente al resto para cumplir con el acuerdo de emisiones 0 de la Unión Europea.

Recuerda, no es lo mismo ISR que ASG, mientras que la inversión socialmente responsable hace referencia a un estilo de inversión, los criterios ASG son las herramientas que nos ayudan a invertir de esta forma.

¿Cómo invertir de forma socialmente responsable?

Una vez ya sabemos en qué consiste la Inversión Socialmente Responsable solo queda hacernos una última pregunta: ¿Cómo podemos invertir en empresas que sigan estos criterios? La verdad es que es más fácil de lo que puede parecer, ya que existen organismos que hacen controles y validan a las empresas como socialmente responsables. Por ejemplo, como ya hemos comentado más arriba, el PRI de la ONU permite adscribirse a su organización y estudiarán si la empresa cumple los requisitos para considerarse socialmente responsable.

De igual forma, existen algunos fondos de inversión que incluyen en su filosofía de inversión la ISR como un punto fundamental. Con esto, conseguimos los beneficios extraídos de los criterios ASG con la profesionalidad que ofrecen los equipos gestores del fondo. En la solución Selección 50 de Renta 4 Banco podrás encontrar algunos ejemplos de fondos de inversión socialmente responsables en los que invertir. Aunque la mayor parte de la selección son más sostenibles que su categoría, el equipo de Gestión de Activos de Renta 4 Banco nos ha destacado tres fondos que tienen la sostenibilidad como prioridad en su política de inversión:

Fondo de renta variable global que busca compañías que se beneficien de la tendencia global a buscar soluciones eficientes, y a luchar contra el cambio climático.                                                                                                                    

Fondo temático que invierte en compañías que incentivan un medioambiente más sostenible. Las temáticas del fondo son: transporte sostenible, recursos medioambientales, energía limpia, huella de carbono y eficiencia energética.                                                                                                                       

Renta variable global que invierte en compañías llamadas “del futuro” con tendencias de: la nanotecnología, la ecología, el bienestar, la Generación Z, la sociedad electrónica, la industria 4.0 y la seguridad. Aplica filtros con criterios medioambientales, sociales y de gobernanza.