Si entendemos el mercado, podremos invertir mejor

La teoría es el primer paso antes de entrar en la práctica

P

uede parecer una barrera, pero antes de entrar en la inversión siempre es importante adquirir una base teórica para entender el mercado. O más que para entenderlo, para averiguar por qué funciona (o no). Al final, si sabemos cómo funcionan los mercados será más fácil comprender por qué bajan o suben los valores o por qué las megatendencias se han convertido en una apuesta de futuro.

Sin embargo, hoy vamos a hablar de una de las teorías más conocidas en el ámbito económico: la teoría de la mano invisible de Adam Smith

La mano invisible de la economía: en busca del equilibrio

Para hablar de la mano invisible de la economía, tenemos que viajar hasta el siglo XVIII, cuando Adam Smith hizo referencia a este término en su libro ‘Teoría de los sentimientos morales’, de corte más filosófico, y que desarrollaría más ampliamente en su siguiente trabajo ‘La riqueza de las naciones’.  Según esta idea desarrollada por el economista inglés, hace referencia a la capacidad de autorregulación que tiene el mercado, existirían unas fuerzas a las que se refiere como una “mano invisible” que equilibra el mercado y los precios a través de la propia decisión de los individuos.

Según Smith, la mano invisible se encarga de arreglar las posibles contradicciones y problemas que tiene el propio funcionamiento de los sistemas económicos. Esta afirmación la hace en base a dos principios básicos:

N

La búsqueda del beneficio propio beneficia a la sociedad

El primer de ellos es que los individuos en la búsqueda de su propio interés estarán tomando decisiones que tendrán como consecuencia un mayor bienestar de la sociedad.

N

Sin regulación por parte de agentes externos

El segundo de estos principios es que para que la “mano invisible” de la economía pueda autorregular el mercado, la intervención de agentes externos como un gobierno tiene que ser inexistente. Es decir, tiene que haber libre mercado.

Pero la mejor forma de entender la mano invisible es con un ejemplo. Y qué mejor que utilizar lo que hemos vivido para mostrarlo. Con la llegada del coronavirus, la demanda de servicios de streaming o nuevas formas de teletrabajo. Compañías, que buscaban nuevos modelos de negocio con los que beneficiarse, han conseguido que cuando parecía que todo iba a colapsar, mucha gente mantuviese su trabajo y pudieran prosperar o entretenerse durante muchas horas metidos en casa.

Adam Smith

Adam Smith

Uno de los padres de la economía clásica

Adam Smith nació en 1723 en Kirkcaldy, Escocia, y fue un filósofo y economista de los más relevantes ya que se le considera uno de los padres de la economía clásica. Gracias a sus obras Teoría de los sentimientos morales y La riqueza de las naciones y al trabajo que desarrolló en esta última, se sentarían las bases de la economía política.

Parte de su importancia en la historia de la economía es que en sus trabajos fue capaz de aunar materias como desarrollo económico, historia y ética. De entre sus mayores aportaciones a la teoría económica destaca, además del concepto de la mano invisible, el enfoque de que la riqueza proviene del trabajo y no de los recursos.

Algunas críticas a la mano invisible de Adam Smith

Sin embargo, como toda teoría hay voces discordantes que no están del todo de acuerdo con ella. Es más, incluso el propio Adam Smith ponía algunas excepciones en las que la teoría de la mano invisible del mercado no podía contemplarse. Un ejemplo de esto sería el dilema de la tragedia de los bienes comunales, que presenta un supuesto en el que unos individuos motivados por su interés personal explotan un recurso limitado y acaban con él, perjudicando al conjunto de la sociedad.

Por otro lado, el premio Nobel Joseph Stiglittz se opone completamente a la teoría de Adam Smith y los economistas clásicos, que presentan a los mercados como sistemas eficientes salvo en casos determinados. Para Stiglitz ocurre al contrario, los mercados son solo eficientes cuando hay situaciones extraordinarias. Es más, para Stiglitz el intervencionismo por parte del Estado puede dar resultados más óptimos que el libre mercado.

Para apoyar su tesis, se basa en que la teoría de la mano invisible no puede garantizar una distribución equitativa, ya que la recompensa del mercado no viene dada del esfuerzo o la capacidad individual, sino de lo que el mercado está dispuesto a pagar por ello.

La mano invisible: ¿una teoría individualista y egoísta?

Aunque para muchos podría parecer que las ideas de Adam Smith sobre el desarrollo del libre mercado y la no intervención parte de agentes externos podrían ser tachadas de egoístas e irracionales, no hay nada más lejos de la realidad. Smith planteaba el funcionamiento de la mano invisible de la economía partiendo de la base el egoísmo no es una base del comportamiento humano, mientras que la empatía sí que lo es. Partiendo de esa base, habla de un egoísmo racional que sería el responsable de desarrollar un bienestar social global a través del funcionamiento de la mano invisible de la economía.

Por otro lado, aunque creía que los gobiernos no deberían influir en el funcionamiento de los mercados, eso no quería decir que creyese que no debía existir un Estado. Lo que él creía era que los gobiernos debían alejarse de los mercados para que funcionasen de forma más óptima y que se dedicasen a otras materias como la defensa o la justicia.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Créeis como Adam Smith estaba en lo cierto y hay una mano invisible que autorregula el mercado o tiene que haber algún tipo de intervención por parte del Estado?