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Y

a sea por H o por B, es bastante común que ahorrar resulte ser una tarea complicada. Sin embargo, también es necesario que lo hagamos en la medida de lo posible ya sea para la jubilación,  para una casa o simplemente para posibles imprevistos del futuro.

¿Qué pasaría si nos encontrásemos en una situación en la que el ahorro fuese superior al gasto de las familias?

Hoy os vamos a hablar de un concepto muy interesante que explica que, sin gasto y con ahorro, perdemos poder adquisitivo. Hablamos de la paradoja del ahorro.

Qué es la paradoja de ahorro

También conocida como paradoja de la frugalidad o paradoja de la austeridad, fue desarrollada por John Maynard Keynes y exponía que si las familias decidían aumentar el ahorro por encima del gasto, a largo plazo ahorrarían menos. De primeras y simplificado parece bastante contradictorio (de ahí que sea una paradoja), pero vamos a desarrollarlo un poco.

John Maynard Keynes

John Maynard Keynes

Economista

John Maynard Keynes (Cambridge, 1883 – Firle, Sussex, 1946) fue un economista de origen inglés de los más influyentes del siglo XX. Sus teorías económicas se alejaban de la economía clásica ya que su pensamiento consideraba que el sistema capitalista por sí solo no podía alcanzar el pleno empleo y equilibrio de factores productivos, solo de forma accidental. Para paliar esta situación, su teoría apostaba por el gasto  público como forma de cubrir la demanda agregada.

Sus pensamientos fueron muy relevantes después del crack de la Bolsa del 29 y tras la Segunda Guerra Mundial, siendo considerado uno de los fundadores de la macroeconomía moderna. Su obra más relevante fue la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, a partir de la cual se desarrolla el Keynesianismo. Además, fue quien formuló la paradoja del ahorro.

Lo que dice la paradoja del ahorro de Keynes es que al reducirse el consumo, se reduce la actividad económica. Como consecuencia, al haber una reducción en la actividad económica, la capacidad de ahorro se ve afectada y mermada. Podemos ver la evolución de esta paradoja en cinco pasos:

Aumento del ahorro

La renta de los individuos se dedica a dos objetivos concretos: el ahorro y el consumo. Por tanto, si uno crece, el otro disminuye. El aumento del ahorro va en contraposición del consumo.

Caída de la demanda

Si una parte mayoritaria de la población empieza a ahorrar más que a consumir, evidentemente el consumo general bajará y por tanto, la demanda agregada del país.

Reducción de la producción

Al haber menos consumo, se reduce la producción y con ello también puede haber despidos. En momentos de recesión económica, está comprobado que las tasas de ahorro se incrementan.

Caída del ingreso global

Al haber un descenso tanto de la oferta como de la demanda, hay menos actividad económica. Esto tiene una repercusión en los ingresos. Con un aumento de los despidos y mayor posibilidad de recesión, las familias aumentarán más su ahorro por miedo a perder sus empleos.

Eso se traducirá en menor renta y en consecuencia un menor ahorro agregado.

Disminución de la capacidad de ahorro

Como consecuencia de que caiga la actividad económica, se reducen los ingresos particulares y, con ello, la capacidad de ahorro.

Unas aclaraciones sobre la paradoja del ahorro

Una vez explicada la paradoja del ahorro, cabe hacer algunas aclaraciones que podrían llevar a error. La primera de todas es que la paradoja del ahorro no propone que el ahorro sea negativo. Solo habla de un supuesto en el que el ahorro sea superior al consumo y que, en situaciones de recesión económica, pueda ser negativo. Al fin y al cabo, hay muchos indicios de que en situaciones de crisis económica o recesión la tasa de ahorro se dispara.

Sin embargo, para que se dé el caso en el que la paradoja pudiese aparecer sería muy extremo. Cuesta pensar en una situación en la que el ahorro pueda ser mayor que el consumo.

Tan solo con pensar con los gastos fijos que tenemos en el día a día resulta difícil pensar en que esta situación vaya a tener lugar. Por otro lado, el ahorro no es que sea importante, sino que es necesario. Aunque el capitalismo se sustenta en parte al consumo, lo que le hace avanzar es la inversión. La inversión es lo que posibilita que haya nuevos avances y mejoras en los bienes de producción.

Por tanto, no puede haber crecimiento económico si no hay inversión y, como os hemos explicado en anteriores artículos, la inversión no es posible sin el ahorro. Es curioso porque en la actualidad nos encontramos en una tesitura en la que ahorro e inversión están cada vez más unidos, de ahí que sea interesante hablar de la paradoja del ahorro hoy en día.

Inversión y ahorro más unidos que antes

A día de hoy podemos decir casi sin temor a equivocarnos que el ahorro tal y como lo conocíamos antes ha desaparecido.  Antes era una buena opción para las personas conservadoras (financieramente hablando), ya que las cuentas de ahorro ofrecían rentabilidades y seguridad. 

Hasta tal punto ha llegado ese afán por destinar el dinero ahorro a la inversión que la banca minorista ha empezado a cobrar a los clientes una comisión de forma periódica a menos que cumplan con unos requisitos concretos. Llegados a este punto, la inversión, que antes era una opción, está empezando a convertirse en una necesidad. Y esto no es algo de hoy y que se aplique únicamente a las familias. Un ejemplo perfecto de esto fue la creación de la Unión de Mercados de Capitales (Capital Markets Union) promovida por la Comisión Europea.

Por tanto, si nos fijamos en el presente, los temores a que una posible paradoja del ahorro ocurra se disipan instantáneamente. Quizás el problema pueda residir más en qué pueden hacer las familias ahorradoras conservadoras, cuando ya no tienen las cuentas de ahorro y la seguridad con poca rentabilidad que ofrecía la renta fija. Si hemos de recomendaros algo, lo mejor para empezar en el camino a la inversión es que contéis con la ayuda de un experto.

Habla con un experto

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