Toda inversión conlleva riesgo

Esta es una de las reglas fundamentales que hay que conocer antes de empezar a invertir

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ambién es una de las principales razones por la que muchos ahorradores tienen miedo de dirigir su patrimonio a la inversión y lo mantienen bajo llave en los depósitos. Sin embargo, todo parece indicar que en los próximos años la rentabilidad de los depósitos va a tornarse negativa… Es más, el mayor banco de Italia ya ha anunciado que a partir de 2020 empezará a cobrar intereses a los depósitos de más de 100.000 euros.

La situación actual puede ser el desencadenante de que muchos ahorradores den el paso a la inversión. Por ello, y ante el particular momento que se está viviendo en la actualidad, hoy os vamos a hablar de uno de los activos financieros preferidos por los inversores conservadores: la renta fija.

La renta fija: menor riesgo y menor rentabilidad

Dentro de todos los activos financieros que existen, la renta fija siempre se ha asociado a los perfiles más conservadores pero ¿por qué? Principalmente porque ofrecen un riesgo más bajo que casi cualquier otro activo. Eso sí, esta menor exposición al riesgo también se traduce en rentabilidades menores.

Recuerda, aunque la renta fija sea más segura que otro tipo de activos financieros, eso no significa que al invertir en ella no asumas riesgos. La inversión implica exposición.

¿Y en qué consiste la renta fija? Tan sencillo como deudas que ofrecen tanto las empresas privada como los entes públicos. Esta deuda es comprada por los inversores que obtienen la devolución de su dinero en un plazo junto con una rentabilidad especificada anteriormente. De ahí que se llame renta fija. Dependiendo de sus características, encontramos diferentes tipos de renta fija:

Según el emisor

Público

En este caso, hablamos de los bonos y obligaciones emitidos por los diferentes Estados, que utilizan esta financiación para complementar los ingresos de los impuestos.

A medio/largo plazo

Este tipo de renta fija la emiten las empresas privadas cuyo principal objetivo suele ser la realización de proyectos para los que necesitan financiación o una ampliación de capital.

Según el plazo de devolución

A corto plazo

Aquellos bonos que tengan un vencimiento máximo de 18 meses. Estos títulos poseen una liquidez alta  aunque ofrecen menor rentabilidad frente a otros bonos.

A medio/largo plazo

En este caso, el plazo de vencimiento de estos bonos y obligaciones debe ser superior a dos años. Esto significa que ofrecen mayor rentabilidad pero son menos líquidos.  

Según la rentabilidad ofrecida

Rendimiento explícito

El título de renta fija ofrece al inversor un pago periódico en forma de interés (llamado cupón). Este pago difiere dependiendo de lo que se haya acordado en la emisión, aunque lo más habitual es el cupón semestral y el anual.

Rendimiento implícito/ cupón cero

En este caso, los emisores de los títulos de renta fija realizan un único pago en el que se devuelve el dinero prestado y el rendimiento en vez de realizarse diferentes pagos a lo largo del préstamo.

Riesgos de la renta fija

Por ahora os hemos hablado de las bondades que tiene la renta fija pero, como ya hemos dicho anteriormente, también tiene sus riesgos. Uno de los principales riesgos que tiene este activo financiero es que la compañía no sea capaz de hacer frente a los pagos del bono. Sin embargo, hay varias formas de poder averiguar si una compañía o Estado no va a ser capaz de hacer frente a sus obligaciones:

Calidad del bono

Existen agencias de calificación que otorgan notas a las empresas en base a la capacidad que tienen para hacer frente a sus deudas. Es un buen indicativo, pero recuerda que aunque un título de renta fija tenga la máxima calificación, siempre existe la posibilidad de impago.

Rentabilidades altas

Si un bono u obligación tiene una rentabilidad alta, se puede deber a que haya más posibilidades de impago. Así se cumple la norma de cuanto más riesgo, más rendimiento.

Otro de los riesgos existentes de la renta fija es la liquidez. Cuando adquieres uno de estos títulos, hay un mercado de compraventa de bonos en el que puedes venderlo si quieres recuperar la inversión. Sin embargo, no es tan líquido como puede ser la Bolsa, por lo que cabe la posibilidad de que no consigas recuperar tu patrimonio.

Por último, la variación de los tipos de interés también es un riesgo en este tipo de activo financiero. Si en el momento en el que quieras vender tu bono, las condiciones del mercado hacen que los intereses ofrecidos por la renta fija sean mayores, es difícil que puedan realizar la operación o que vendas este título por debajo de su precio.

Situación actual de la renta fija

Vivimos un momento económico sin precedentes. Los tipos de depósitos están en negativo mientras los bancos centrales se plantean volver a inyectar dinero para estimular la economía. Eso ha hecho que el mercado de la renta fija se haya vuelto más complicado si cabe. En la actualidad, el bono alemán a diez años, que sirve como referencia de la situación en Europa, ofrece una rentabilidad del -0,414%. O dicho de otro modo en vez de recibir dinero, tienes que pagar por dejar tu dinero en el banco.

Y Alemania no es el único país que ofrece deuda con intereses negativos. Suiza, Grecia o incluso aquí en España ya ofrecen bonos y obligaciones con rentabilidades inferiores a 0. Por ello, la renta fija ha dejado de ser un valor tan seguro para los perfiles más conservadores. Sí, seguramente recuperes parte de tu inversión, pero al final terminarás perdiendo dinero ya que muchos de los bonos ofrecen rentabilidades negativos.

Además, con la situación actual del mercado, es posible que encuentres bonos con rentabilidades positivas, pero tendrán poca rentabilidad con un riesgo mayor que antaño. 

Por ello, si estás pensando en invertir en Renta Fija, el mejor consejo que te podemos ofrecer es que busques asesoramiento financiero, dada la compleja situación por la que está pasando el mercado.