La política es una cuestión difícil de abordar

Ya no solo por lo complicada que resulta, sino por todo lo que la rodea

Es el típico tema que sueles evitar cuando conoces a alguien de primeras, o no solo eso, sino con tus amigos y conocidos. Estamos más que seguros de que es el asunto que más discusiones ha generado en tus comidas familiares. Y eso sin contar las cenas de Navidad.  Siendo un tema tan complicado, resulta interesante descubrir cómo son las personas que se encuentran detrás de la política y las consecuencias que tiene dedicarse a esta materia.

Para ello, en Renta 4 hemos contado con Pedro Arriola, politólogo y asesor durante casi tres décadas de diferentes políticos y presidentes del Gobierno, que acudió a los Ciclos Invierte en ti para arrojar un poco de luz sobre la vida política con su charla “No hay sociedad sin política, ni política sin sociedad”. 

Política, información y fake news

Para Arriola, el ser humano es un ser político por definición. “Toda actividad social y política implica un ejercicio político”. Por tanto, sociedad y política “son absolutamente indisolubles, lo uno lleva a lo otro”. Así, resulta interesante analizar por qué en los tiempos que corren parece que hay una desconexión entre ciudadanía y política, ya que los primeros han perdido la fe en la clase política.

Sin embargo, para el politólogo esto no es algo a nivel local: “Estamos observando esta desconexión en todo el mundo. Reino Unido, Francia, Estados Unidos…”. Además, Arriola identifica que esta desconexión parte del terreno de la comunicación: “Es evidente que se han producido cambios en el mundo de la comunicación. El problema es que algunos agentes han descubierto que en las redes es relativamente fácil no decir la verdad o, por lo menos, no poner el foco en la verdad”.

Para el experto, esto es un problema porque esas fake news crean desconfianza. “Si como usuario descubro que he sido engañado, creo un muro de desconfianza al encontrarme indefenso ante estas figuras. En la actualidad, todo el mundo quiere estar informado. Pero no solo eso, ahora con las redes además de ser un receptor de información, también te puedes convertir en un emisor”.

En opinión de Arriola, este exceso de información es problemático. “En el 65, yo estudiaba sociología con el profesor Jiménez Blanco. El docente, tras decirnos todos los libros que debíamos estudiar, nos dijo que la cantidad de información que recibíamos era de tal naturaleza que no íbamos a tener tiempo de pensar. Y en esa época no había internet, así que imagínese ahora”.

Análisis, claridad y asunción de responsabilidades

La sobrecarga de información no nos deja tiempo para asimilar todo lo que nos llega, mientras que la desconfianza crece con el incremento de las noticias falsas. Entonces, ¿cómo conseguimos convencer a la gente que ha dejado de creer en la política? “Es una cuestión bastante complicada. Y lo peor es que en los últimos tiempos yo noto un aumento de los extremos. El sentirnos engañados nos hace irnos hacia el extremo”.

Para Arriola, un político tiene que ser analítico y afrontar los problemas a las claras. “Yo he vivido muchas crisis y la experiencia me dice que, primero, hay que armarse de santa paciencia, y segundo, hay que afrontar los problemas de primeras”. El experto además aclara que “a la hora de afrontar una crisis hay que tener las cosas claras y hacerlo desde la racionalidad, con la cabeza fría y sin evadir la toma de decisiones, aunque sean duras, pero sin apartar los problemas”.

El no actuar así puede acarrear problemas a largo plazo, como el rechazo de la actualidad. El principal problema de este tipo de rechazo por parte de la ciudadanía es la corrupción, pero el experto hace hincapié en las promesas incumplidas: “Son un mal asunto, porque además, realizar promesas que vas a incumplir en el futuro genera unos contrasentidos que después te van a acompañar para siempre. Por eso digo que es importante afrontar los problemas de primeras y no guardarlos en un cajón, porque no van a desaparecer solos”.

Según Arriola, una forma de volver a reconciliar a los políticos con la ciudadanía son los medios de comunicación: “Hay que estar en contacto con los ciudadanos. Es más fácil, por ejemplo, en un pueblo de 1.000 habitantes, donde el alcalde es uno más y, aunque no deja de ser un político, está en contacto con el pueblo. Por eso, hay que estar cerca siempre de los medios de comunicación y aprender a comunicar, porque si no sabes comunicar, ¡mejor no hacerlo!”.

Vida pólitica y privada: ¿incompatibles?

Sin embargo, ese contacto con la ciudadanía y los medios de comunicación tiene una contrapartida: renunciar a la vida privada. Encontrar el equilibrio entre vida familiar y política es casi imposible. “La tensión personal de un político es tremenda. Yo he estado casado con una política durante 40 años y durante 30 años lo he tenido que vivir”. Pero no solo eso, un político nunca consigue desconectar del trabajo, “y el que diga que lo consigue, miente”.

Para Arriola, “desconexión es cuando uno no tiene que volver en ningún momento. Y un político siempre tiene que volver a la cuestión. No hay manera. Mienten cariñosamente y se están engañando”. Por lo tanto, para Pedro Arriola la política tiene que ser vocacional sí o sí, porque “el que tiene el gusanillo de la actividad política, siempre está pendiente de ello. La política tiene que ser vocacional, si no es un martirio”.