¿Quién no se ha levantado algún día perezoso y sin ninguna gana de ir a trabajar? En ese momento imaginarnos ya jubilados, sin horarios ni grandes responsabilidades laborales, relajados disfrutando de la vida, es una imagen realmente gratificante. Sin embargo, para que esa situación se dé en las mejores condiciones económicas posibles hay que ser previsor y tener claras unas cuantas cuestiones.

Además de la edad a la que podré jubilarme según la normativa vigente en cada momento, es esencial calcular el dinero con el que contaré en esos años de retiro. Es aquí donde a veces no tenemos claro algunos conceptos, o incluso confundimos términos esenciales que hoy vamos a aclarar en este blog.

¿Qué diferencia hay entre la pensión de jubilación y un plan de pensiones?

La contestación más sencilla es que la primera es una prestación pública, ofrecida por la Seguridad Social en función de los años trabajados y el dinero aportado en forma de cotización. Un plan de pensiones, en cambio, es un producto de ahorro privado que conformamos con nuestras contribuciones individuales.

¿Y tengo que elegir entre esas dos vías de ingresos o son compatibles? Estamos de suerte porque son absolutamente compatibles. Es más, suelen ser complementarias, ya que en muchas ocasiones la pensión pública no es suficiente para mantener nuestro nivel de vida en la vejez y es preciso contar con un suplemento económico, que suele ser un plan de pensiones, para asegurarnos nuestro bienestar financiero.

Principales características de la pensión pública

Recibir una pensión después de la jubilación es una de las grandes preocupaciones de muchos españoles, sin embargo, ya dice el refrán que Quien trabaja en la juventud, tendrá qué comer en la senectud. Y, efectivamente, así es.

Todos los trabajadores tenemos derecho a una pensión de jubilación, que será de mayor o menor importe en función de cómo haya sido nuestra vida laboral. Si hemos cotizado durante al menos 15 años, obtendremos una pensión contributiva calculada tomando como base la cuantía de las cotizaciones, el total de años trabajados, la edad en la que se pasa al retiro y circunstancias familiares como si tengo cónyuge a cargo o no.

Si no hemos llegado a cotizar esos 15 años, también se cobra una pensión de jubilación, pero en este caso se denomina no contributiva y es de menor cuantía.

Pero hay que dejar claro que normalmente la pensión que cobraremos no igualará el sueldo que estábamos cobrando. Y aquí es donde entra en juego el ahorro privado que cada uno pueda ir conformando para complementar en el futuro la prestación pública.

Principales características de los planes de pensiones

Como decíamos antes, los planes de pensiones no están concebidos para sustituir a la pensión de jubilación de la Seguridad Social, sino para servir de complemento de esta, mejorando la calidad de vida y sirviendo como red de seguridad.

De hecho, los planes de pensiones son el único producto de ahorro diseñado específicamente para hacer hucha de cara a la jubilación. Por eso una de sus características principales es precisamente ayudar a que el ahorro sea a largo plazo, para poder así disponer del dinero en el momento que lo necesitemos, principalmente cuando me jubile, enferme de gravedad o me quede sin trabajo.

Puedes contratar un plan de pensiones individual en cualquier entidad financiera. Allí te explicarán que puedes destinar a él un dinero fijo periódicamente o bien hacer aportaciones en el momento que mejor te venga. Esas contribuciones están limitadas actualmente a 1.500 euros al año, o el 30 % de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidas.

Otra modalidad de planes de pensiones es lo que promueven empresas u organizaciones para sus empleados. En el caso de estos planes de empleo, que así se llaman, las aportaciones, después de la última reforma legislativa, suben hasta los 8.500 euros.

Fiscalidad si ahorras con un plan de pensiones

Las aportaciones a los planes de pensiones dan derecho a una reducción en la base imponible del IRPF, lo que implica que en los ejercicios en los que se hagan esas contribuciones se pagan menos impuestos. Consulta sus ventajas en este otro post.

Imagen banco post pensiones

Dos conceptos claves sobre pensiones

Tasa de sustitución: Mide el poder adquisitivo que se pierde con la pensión de jubilación respecto al último salario y que en España es más alta que en otros países de nuestro entorno, llegando al 80% de media. Es decir, si se cobraba de sueldo 1.500 euros, la pensión sería de unos 1.200, perdiendo unos 300 euros.

Tasa de dependencia: Si en el año 2005 había en nuestro país 30 personas mayores de 65 años por cada 100 cotizantes, en 2050 habrá 75 jubilados por cada 100 trabajadores. O lo que es lo mismo, cada vez menos personas cotizan para pagar la pensión de cada vez más gente.

 

Invertir en planes de pensiones te permitirá obtener un ahorro fiscal durante los años que trabajes y disponer de dinero para tu jubilación. Consulta los planes de pensiones de Renta 4 y escoge el que mejor se adapte a tus necesidades.

#publicidad